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Región Andina

De HFA-Pedia

Tabla de contenidos

El contexto andino: Marcos legales y jurídicos de los países andinos

La Región Andina es una subregión de las Américas expuesta a varias amenazas y con altos índices de vulnerabilidad. A nivel de los países andinos, una limitación común, reportada en los diferentes diagnósticos y evaluaciones nacionales, en relación a la planificación de asentamientos humanos y el cumplimiento de códigos urbanísticos y de construcción, radica en las enormes dificultades técnicas para hacer seguimiento, evaluación y control en la aplicación de las normas, especialmente en municipios / distritos / cantones de bajos recursos económicos y con limitadas capacidades. Un problema común, asociado al control físico es el rápido crecimiento de centros poblados, muchas veces a través de asentamientos informales que no consideran las normas de seguridad en edificaciones. Esta presión dinámica genera condiciones inseguras que normalmente están por fuera de las reales capacidades de intervención de las autoridades locales, convirtiéndose en un problema crónico de incremento del riesgo de desastres. A pesar de los retos, los países de la región andina han avanzado significativamente en materia de fortalecimiento institucional y políticas hacia la reducción del riesgo de desastres.


En la República Bolivariana de Venezuela, el marco legal del país referente a la reducción del riesgo de desastres es amplio, y aborda distintos sectores. Desde el más alto nivel, a través de la Constitución Nacional, se incluye el derecho a la protección de la vida de las personas ante situaciones que constituyan amenaza, vulnerabilidad o riesgo (Artículo 55) y se prevé la existencia de la Organización Nacional de Protección Civil y Administración de Desastres (ONPCAD), como parte del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos y de la Coordinación Nacional de Seguridad Ciudadana. Además de la Ley de la organización nacional de protección civil y administración de desastres del 2001, en el año 2009 entró en vigencia la Ley de Gestión Integral de Riesgos Socionaturales y Tecnológicos, que derogó a la otrora Comisión Nacional de Gestión de Riesgos. A través de este instrumento se incluirá la variable riesgo dentro de los planes de las distintas instancias del Poder Público Nacional y en las comunidades, para mejorar su capacidad de respuesta ante una emergencia o un desastres y aumentar su resiliencia.


Existe en cada país de la región andina políticas y marcos normativos nacionales: Bolivia cuenta con la Ley N° 2140 (Ley para la Reducción de Riesgos y Atención de Desastres), la cual creó el Sistema Nacional para la Reducción de Riesgos y Atención de Desastres y/o Emergencias (SISRADE); Colombia cuenta con la Ley N° 46 de 1988 que creó el Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres (SNPAD), el cual fue revisado en su planteamiento organizativo mediante el Decreto Presidencial 919 de 1989 complementando su normativa con otras disposiciones en la década de los 90, incluyendo la aprobación del Plan Nacional para la Prevención y Atención de Desastres en 1998 y su financiación en 2001. Por su parte Ecuador, desde abril del 2008, mediante Decreto Ejecutivo 1046-A, crea la Secretaría Técnica de Gestión de Riesgos, que asume todas las competencias, atribuciones, funciones, representaciones y delegaciones que eran ejercidas por la Dirección Nacional de Defensa Civil; posteriormente, mediante los Decretos Ejecutivos 52 (septiembre 2009) y 103 (octubre 2009), eleva el estatus de la entidad a Secretaría Nacional con rango de Ministro de Estado, y en correspondencia con la Nueva Constitución de 2008, se está trabajando en la construcción de un Sistema Nacional Descentralizado y Desconcentrado para la Gestión de Riesgos.


El Gobierno Peruano a través del Decreto Supremo Nº 048-2011-PCM aprobó el Reglamento de la Ley Nº 29664 que crea el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SINAGERD), liderado por la Presidencia del Consejo de Ministros, con la finalidad de desarrollar los componentes y procesos, así como los roles de las instituciones que conforman el sistema.


Es de anotar que Ecuador y Bolivia han redefinido recientemente su Constitución Nacional, incorporando en ella el tema de la reducción del riesgo de desastres; Colombia ha incorporado la gestión del riesgo en su Plan Nacional de Desarrollo, y Perú mediante la figura del “Acuerdo Nacional”, (políticas de estado, que norman los ejes de política pública prioritarios) ha incorporado el tema en la política para la Reducción de la Pobreza.


Los procesos de cambio hacia marcos nacionales, institucionales y jurídicos modernos en materia de gestión del riesgo de desastres son aun materia de trabajo en la subregión andina, asimismo la asignación de responsabilidades y fortalecimiento de capacidades descentralizadas, especialmente en el ámbito local, siguen presentando retos en materia de recursos financieros, de mecanismos de coordinación y de estrategias sostenibles y eficientes de capacitación y entrenamiento.


A nivel de la subregión andina, se ha avanzado en la formulación, aprobación y prueba de la “Guía de operación para asistencia mutua frente a desastres en los países andinos”, con el apoyo de la OPS/OMS y la FICR y liderado a nivel subregional andino por las cancillerías de cada país.


El CAPRADE

A nivel de la subregión andina, la creación del Comité Andino para la Prevención y Atención de Desastres - CAPRADE, en el año 2002 y la posterior aprobación de la Estrategia Andina para la Prevención y Atención de Desastres EAPAD, en el año 2004 y su armonización con el Marco de Hyogo en el año 2009, reflejan el continuo nivel de compromiso que existe en la subregión para la reducción del riesgo de desastres.


Según el Informe sobre los avances en el Marco de Acción de Hyogo 2009-2011, entregado por CAPRADE a la UNISDR en 2010, “no obstante que todos los países cuentan con políticas y marcos nacionales, institucionales y jurídicos para la reducción del riesgo de desastres, con responsabilidades y capacidades descentralizadas a todo nivel; se tiene que actualmente las leyes/decretos que los norman están en proceso de revisión, actualización y/o reforma; tales acciones de transformación están motivadas por un creciente entendimiento del problema del riesgo y los desastres en el sentido de ubicarlos en la esfera de la problemática del desarrollo, pasando del enfoque tradicional en donde la única respuesta del Estado estaba fundamentada en los procesos de preparación y respuesta…. Los procesos de cambio hacia marcos nacionales, institucionales y jurídicos modernos en materia de gestión del riesgo de desastres son aun materia de trabajo en la subregión andina, asimismo la asignación de responsabilidades y fortalecimiento de capacidades descentralizadas, especialmente en el ámbito local, siguen presentando retos en materia de recursos financieros, de mecanismos de coordinación y de estrategias sostenibles y eficientes de capacitación y entrenamiento.”


___ Otro:

Decisión número 713 del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores


  • Atlas de las Dinámicas del Territorio Andino: Población y bienes expuestos a amenazas naturales

La existencia de 60 volcanes activos y de 355 mil kilómetros cuadrados de áreas expuestas a heladas así como de 13 millones de personas en riesgo de ser afectadas por inundaciones en los países andinos son, entre otros, los datos contenidos en el primer atlas de las amenazas naturales de la subregión andina, que se presentó el 23 octubre 2009 en Lima, Perú en el marco de la clausura del Proyecto de Cooperación CAN-UE “Apoyo a la Prevención de Desastres de la Comunidad Andina” (PREDECAN).


El Atlas ofrece una visión cartográfica integral de 9 fenómenos naturales (terremotos, maremotos, erupción de volcanes, deslizamientos, inundaciones, heladas, sequías y los Fenómenos de El Niño y la Niña), sus historiales de afectación, su potencial gravedad, las áreas de mayor predisposición a sufrir daños y el conjunto de centros poblados, infraestructura y actividades estratégicas que pueden ser afectados por dichos fenómenos, entre otros.


Su elaboración fue posible gracias a los esfuerzos de las diferentes entidades de los Países Miembros de la Comunidad Andina y el apoyo de organismos regionales y de cooperación. La Comisión Europea, a través del Proyecto de Apoyo a la Prevención de Desastres en la Comunidad Andina (PREDECAN) ha acompañado estos esfuerzos durante los últimos cinco años.


En cuanto a las inundaciones, que son los desastres más frecuentes en la subregión andina, este Atlas revela que más de 13 millones de personas están expuestas a inundaciones en la subregión andina, de las cuales el 40% habita en Perú; el 38%, en Colombia; el 18%, en Ecuador y el 4%, en Bolivia. También revela que las áreas de uso agropecuario expuestas a inundaciones comprenden 56 mil kilómetros cuadrados en Bolivia, 120 mil km2 en Colombia, 14 mil km2 en Ecuador y 35 mil km2 en Perú. Entre 1970 y 2007 hubo cerca de 3 mil víctimas y 112 mil viviendas destruidas.


Sobre las heladas, se señala que las áreas agropecuarias expuestas a heladas en la subregión suman 355 mil kilómetros cuadrados. De éstas, el 54% corresponde a Perú; 28%, a Bolivia; 10%, a Colombia y 7%, a Ecuador.


En lo que se refiere a los terremotos, se informa que 59 millones de habitantes de la Comunidad Andina residen en zonas de amenaza sísmica alta. Colombia y Perú tienen la mayor cantidad de población expuesta a amenaza sísmica alta, con 22,3 y 18,7 millones de personas. Ecuador, con 13 millones de habitantes, tiene casi toda su población en amenaza sísmica alta. Bolivia tiene una parte marginal de su territorio en amenaza sísmica alta, que en población representa menos del 1% de sus 8,1 millones de habitantes.


Respecto a los volcanes, este Atlas da cuenta de la existencia en el área andina de más de 60 volcanes activos, cerca de los cuales viven más de 4 millones de habitantes y alerta sobre el riesgo en que se encuentran la interconexión eléctrica Colombia–Ecuador–Perú por erupciones de los volcanes Galeras, Guagua Pichincha y Tungurahua y el Misti.


De acuerdo a las bases de datos de desastres que registran pérdidas por fenómenos naturales, entre 1970 y 2007 han ocurrido más de 57 000 desastres de diversa magnitud como sismos, inundaciones, deslizamientos, incendios, entre otros, con un acumulado de 125 mil pérdidas de vidas, 380 mil viviendas destruidas, 8 millones y medio de damnificados y 28 millones de personas afectadas indirectamente o de manera menos grave.

(Fuente: Comunidad Andina (CAN) - Nota de prensa; Lima, 23 oct. 2009)


Ver: Atlas


  • Cancilleres aprueban normas comunitarias para fortalecer la cooperación política, social y ambiental en la CAN
Los cancilleres de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú aprobaron, el miércoles 19 de Agosto 2009 en Lima, Perú durante la reunión extraordinaria del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores, cuatro normas comunitarias dirigidas a fortalecer la cooperación política, social y ambiental en la subregión andina.
Entre ellos, los ministros andinos aprobaron la Decisión 713, por medio de la cual actualizan la Estrategia Andina para la Prevención y Atención de Desastres y la adecuan al Marco de Acción de Hyogo, instrumento político más importante para promover e implementar la reducción del riesgo de desastres a nivel mundial.
El objetivo de dicha actualización es lograr una mayor coherencia con los lineamientos del referido Marco de Acción de Hyogo, incrementar la capacidad para la obtención de recursos de cooperación y modernizar el enfoque de intervención de acuerdo con los últimos desarrollos conceptuales en la materia.


  • Del 29 de junio al 01 de julio de 2009 se realizó la XIV Reunión Ordinaria del CAPRADE en la ciudad de Cuzco – Perú, donde se hizo la transferencia de la Presidencia Pro Témpore de Ecuador a Perú.
Esta Reunión Ordinaria sirvió para informar sobre los avances desarrollados en la implementación de la Estrategia Andina para la Prevención y Atención de Desastres – EAPAD en el período de la Presidencia actual a cargo de la Secretaría Técnica de Gestión del Riesgo de Ecuador. Además contó con el apoyo de la Unión Europea, a través de DIPECHO y el Proyecto PREDECAN, en la ejecución de acciones y fortalecimiento regional para la Gestión del Riesgo.


Igualmente se presentó el informe nacional y subregional contenido en el “Reporte Global sobre Reducción del Riesgo de Desastres”, donde constan los avances y retos pendientes de los países a nivel mundial en materia de gestión del riesgo de desastres. Asistieron a esta Reunión Ordinaria los representantes titulares y alternos del CAPRADE, representantes de la Secretaría General de la Comunidad Andina, de la Delegación de la Comisión Europea en el Perú; así como también delegados de organismos de las Naciones Unidas y de DIPECHO. También estaban presentes autoridades de la Asociación Iberoamericana de Entidades Gubernamentales de Protección/Defensa Civil, de Caribbean Disaster Emergency Response Agency (CDERA), del Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC), del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), MERCOSUR y de la Unidad de Trabajo para Preparación de Emergencias del Foro de Cooperación Asia Pacífico (APEC).
(Fuente: Página Web CAPRADE)

Contexto regional

El territorio de los países de la Comunidad Andina se ubica al noroccidente de América del Sur y cubre 3,8 millones de kilómetros cuadrados, distribuidos así: 29% en Bolivia, 30% en Colombia, 7% en Ecuador y 34% en Perú. Por el lado del Océano Pacífico tiene 1,300 kilómetros de costa en Colombia, 640 en Ecuador y 2,414 en Perú. Por el norte está el mar del Caribe con 1,900 kilómetros de costa en Colombia.


La cordillera de los Andes es la cadena montañosa más larga del mundo con casi 7,250 kilómetros de longitud, de los cuales 4 100 atraviesan la Comunidad Andina. Cubre un área de 1,4 millones de kilómetros cuadrados y representa el 37% del área continental. Tiene 570 kilómetros de ancho en el altiplano de Bolivia y Perú. Los picos más altos son: en Bolivia, el nevado Sajama con 6,542 metros sobre el nivel del mar; en Colombia, el volcán nevado del Huila con 5,364 msnm; en Ecuador, el volcán Chimborazo con 6,310 msnm y en Perú, el nevado Huascarán, con 6,768 msnm.


En la región del Amazonas, compartida por los cuatro países, las lluvias promedio anuales alcanzan los 7,000 milímetros. En la región pacífica, desde Ecuador hasta Panamá, se encuentra una de las zonas más húmedas del planeta, el llamado Chocó biogeográfico, que tiene un promedio anual de lluvias de más de 9,000 milímetros. También, en la zona de López de Micay del departamento del Cauca, en la costa pacífica colombiana, se han registrado las lluvias promedio más altas del planeta con 13,327 mm y 13,007 mm en sendas estaciones (Henríquez, 2009). En contraste, al sur, desde el desierto de Atacama en Chile y a lo largo de toda la costa, en el desierto de Sechura en Perú, se localiza una de las zonas más secas de la Tierra. Las lluvias promedio anuales en la costa peruana varían de 0 mm a 5 mm al año. (SENAMHI, n/d)

(Fuente: Comunidad Andina (CAN). Atlas de las Dinámicas del Territorio Andino: Población y bienes expuestos a amenazas naturales; octubre 2009)


Los Países Miembros de la Comunidad Andina comparten una serie de características marcadas por su cercanía geográfi ca, su historia común y sus afi nidades culturales, aun en medio de su diversidad y particularidades. Desafortunadamente, todos los países andinos tienen una larga data de ocurrencia de desastres para reseñar y recordar, pues sus territorios y comunidades presentan elevadas condiciones de riesgo debido a desequilibrios en la relación entre las dinámicas de la naturaleza y las humanas, que los hacen susceptibles de sufrir desastres asociados con distintos tipos de fenómenos como terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones, deslizamientos y sequías. Según la base de datos creada recientemente para Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, en los últimos 37 años se han registrado más de 50 mil eventos físicos generadores de daños y pérdidas en la subregión andina, casi un promedio de 1 100 por año, lo cual constituye una real amenaza contra el desarrollo y pone en riesgo las inversiones y demás esfuerzos que se llevan a cabo para la reducción de la pobreza en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).


Conscientes de esta problemática, se creó el Comité Andino para la Prevención y Atención de Desastres –CAPRADE-, mediante una decisión aprobada en el año 2002 por el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores. La primera labor desarrollada por el Comité fue la formulación de un documento conocido como “Estrategia Andina para la Prevención y Atención de Desastres” –EAPAD-, aprobado en 2004, el cual se constituyó en el principal orientador de la política, los planes, programas y acciones que se deben asumir y emprender en la subregión para el cumplimiento de los objetivos propuestos.


Fuente: Reducción del Riesgo de Desastres en el Ámbito Local: Lecciones desde la subregión andina; Lavell, Allan - Comité Andino para la Prevención y Atención de Desastres (CAPRADE) / Secretaría General de la Comunidad Andina (CAN), septiembre 2009

Los desastres en la región Andina

La Subregión Andina se inserta en el contexto general de los países de América Latina, los cuales han presentado en los últimos años una cantidad desproporcionada de desastres que han causado graves penalidades sociales y económicas. Entre 1900 y 1999 en América Latina y el Caribe se registraron 1,309 desastres resultado de amenazas naturales, que corresponden al 19% de los desastres reportados a escala mundial; esto ubica a esta región como la segunda de mayor ocurrencia de desastres después de Asia (44%). Entre 1970 y 1999, la región se vio afectada por 972 desastres que se estima causaron la muerte de 227.000 personas, dejaron sin vivienda a aproximadamente ocho millones de habitantes y afectaron indirectamente casi 148 millones de personas. El costo promedio anual de estos desastres en los últimos 30 años se estima entre US$ 700 y US$ 3.300 millones.


Según el Atlas de amenzas naturales de la Comunidad Andina (CAN) del 2009, los Países Miembros de la Comunidad Andina cuentan con bases de datos de desastres que registran las pérdidas por fenómenos naturales y antrópicos. Entre 1970 y 2007 se dispone de cerca de 50 mil registros de pérdidas de diversa magnitud con un acumulado de 125 mil pérdidas de vidas, 380 mil viviendas destruidas, 8,6 millones de damnificados y 28 millones de personas afectadas indirectamente o de manera menos grave, en casos como deficiencias temporales en la prestación de servicios públicos.


Los desastres históricos están asociados con 30 tipos de eventos, de los cuales el 71% fueron ocasionados por fenómenos de origen hidrometeorológico, que incluyen alud (de nieve), deslizamiento, granizada, helada, huracán, inundación, flujo de detritos (huayco, avenida torrencial, mazamorras), lluvias, marejada, neblina, ola de calor, sequía, tempestad, tormenta eléctrica y vendaval. El 19% de los desastres está asociado con fenómenos de origen antrópico como accidentes, colapso estructural, contaminación, escape de sustancias tóxicas, explosión, incendio e incendio forestal. El 6% es ocasionado por epidemias, plagas y mortandad de especies (desastres biológicos) y tan sólo el 4% de los desastres está asociado con fenómenos geológicos: terremotos, tsunami y actividad volcánica.


En cuanto a las pérdidas, el 77% de las pérdidas de vidas humanas corresponde a fenómenos de origen geológico, especialmente terremotos, mientras que el porcentaje de viviendas destruidas por fenómenos hidrometeorológicos y geológicos es similar, 47% y 49% respectivamente. Otros fenómenos de origen antrópico, como la contaminación, los incendios forestales y los colapsos de estructuras, aunque frecuentes e importantes, representan un pequeño volumen de las pérdidas hasta ahora documentadas.


Entre 1970 y 2007 las pérdidas de vidas y viviendas por fenómenos hidrometeorológicos muestran un comportamiento cíclico con incrementos que coinciden, por lo general, con episodios de El Niño y La Niña como en los años 1970-1971, 1982-1983, 1988 y 1997-1998. En la década de 1990 se registran tres veces más viviendas destruidas que las ocurridas en las otras décadas, lo cual responde, principalmente, al incremento de pérdidas durante el periodo 1997-1998 en relación con los episodios cálidos y fríos de ENOS.

Las pérdidas por fenómenos geológicos, aunque menos frecuentes, indican que en cada década hay al menos un desastre con gran cantidad de víctimas mortales y viviendas destruidas como los ocurridos en 1970 por el terremoto de Ancash en Perú; en 1985 por la erupción del volcán del Ruiz y en 1999 por el terremoto del Eje Cafetero en Colombia; y en el 2007, nuevamente en Perú, por el terremoto de Pisco, que afectó la zona costera al sur de la ciudad de Lima (Figuras 2.20 y 2.21).

A partir de 1990 se evidencia un incremento de las viviendas destruidas por estos fenómenos, especialmente por terremotos, lo cual si bien obedece a una mejor documentación de las pérdidas, también puede estar relacionado con aumento de las condiciones de vulnerabilidad en la subregión.


Otros fenómenos no considerados en el Atlas tienen grandes repercusiones y pérdidas locales, por ejemplo las granizadas en La Paz, Quito y Bogotá. No menos importante es el fenómeno de pérdida de glaciares en los países, asociados con el cambio climático y en particular durante episodios de El Niño. En Bolivia desaparecieron pequeños glaciares como el Chacaltaya cerca a La Paz; entre 1970 y 2003 se perdieron 145 pequeños glaciares sólo en la Cordillera Blanca de Perú y hubo una reducción total del 26% de la superficie glaciar. En Ecuador la pérdida fue del 27% entre 1997 y 2006 y en Colombia la pérdida anual entre 1998 y 2008 fue del 2% al 5%. Este proceso pone en riesgo el suministro de agua potable para ciudades como La Paz, la generación de energía hidroeléctrica y las actividades agrícolas (Declaración sobre glaciares y cambio climático, UNESCO, 2008).

(Fuente: CAN. Atlas de las Dinámicas del Territorio Andino: Población y bienes expuestos a amenazas naturales; octubre 2009)


Países Superficie (Km2) Población Total Población urbana (%) PIB (p)(millones US$)
Bolivia 1.098.581 8.894.363 65 7.688
Colombia 1.141.748 44.561.609 73 81.800
Ecuador 256.370 12.842.576 61* 26.844
Perú 1.285.216 26.950.838 72 60.993
Venezuela 916.445 25.553.504 93 97.000
Región Andina 4.745.891 119.302.972 75 274.325

(Fuente: Sistema de Información Macroeconómica – IMACRO- Secretaría General de la Comunidad Andina. Datos oficiales preliminares.

  • Datos oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos del Ecuador – INEC.)


En lo que respecta a la Subregión Andina, constituida por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, ésta cuenta con una población de 119 millones de habitantes y una superficie de 4.745.891 kilómetros cuadrados y donde se genera un PIB anual de 274 mil millones de dólares, y presenta uno de los más complejos panoramas de riesgos.


Las vulnerabilidades creadas por los modelos de desarrollo en los países andinos son la explicación primaria de la mayor parte de los riesgos. La Subregión es extremadamente propensa a terremotos, deslizamientos, tsunamis y erupciones volcánicas debido a que su territorio se asienta sobre tres placas tectónicas activas (Nazca, Suramericana y Caribe), y está ubicada dentro del “Anillo de Fuego” del Pacífico, donde tiene lugar el 80% de la actividad sísmica y volcánica de la tierra y donde ocurre un proceso de conformación del relieve que entraña fallas y fracturas geológicas activas.


Las amenazas que se ciernen sobre la Subregión Andina están estrechamente relacionadas con los fenómenos naturales que actuaron para su creación y de aquellos modeladores del paisaje. En efecto, los Andes han sido objeto de una intensa erosión, que ha llevado a la formación de sedimentos depositados en las vertientes exteriores o en los valles existentes entre las cordilleras, lugares que han sido preferidos por la población debido a la riqueza de los recursos, en especial, por la presencia de agua y suelos fértiles (en su mayoría inestables), los cuales coinciden y han contribuido al incremento de los riesgos de desastres, por las vulnerabilidades existentes y creadas en la Subregión.


Por otro lado, en la Subregión Andina se observan extremos climáticos que se manifiestan en forma de sucesivas y prolongadas sequías, inundaciones y fuertes vientos, asociados a anomalías climáticas por diversas causas que afectan diversas zonas en el territorio de los Países Andinos. Al parecer, los cambios climáticos recientes han agravado la variabilidad del clima de la Subregión, con un incremento en la cantidad de lluvias torrenciales y en la mayor frecuencia e intensidad de los fenómenos de El Niño y La Niña, que han provocado inundaciones y sequías. Igualmente, se asume que un incremento de la temperatura de la Tierra llevaría a un aumento del nivel del mar poniendo en riesgo las zonas costeras al hacerlas más vulnerables a inundaciones.


Así, por ejemplo, durante la ocurrencia de El Niño en los años 1997 y 1998 las pérdidas económicas en la Subregión se estima que ascendieron a 7.500 millones de dólares y, en los últimos cinco años ha ocurrido, por lo menos, un desastre severo en cada uno de los cinco países andinos.


País
Evento y efectos
Bolivia Año 1997 - 1998. Fenómeno El Niño. Sequías e inundaciones. Efectos equivalentes a 527 millones de dólares.
Colombia Año 1999. Terremoto en la región del Eje Cafetero.

1.811 muertes y más de 1.800 millones de dólares en reconstrucción.

Ecuador Año 2001-2002. Erupciones Guagua Pichincha, Tungurahua y El Reventador.

Año 1997-1998 – Fenómeno El Niño

Pérdidas cercanas a los 2.800 millones de dólares

Perú Año 2001. Terremoto sur del país afectó a 213.000 personas
Venezuela Año 2000. Tragedia del Estado Vargas.

10.000 muertes y 3.000 millones de dólares en pérdidas

Fuente: CAF


Rasgos subregionales comunes en la problemática de riesgos

La similitud de situaciones de riesgo constituye otro rasgo que refuerza la identidad a nivel de la Subregión. El panorama de vulnerabilidades que tipifican de manera similar a las sociedades de los diferentes países, es la consecuencia del tránsito por procesos semejantes, en cuanto al uso de los recursos y a los esquemas de ocupación y desarrollo del territorio desde las culturas prehispánicas hasta nuestros días.


A los eventos desastrosos rotundos y de gran significado se suman los eventos menores, que aunque no son tan difundidos en los medios de comunicación, ocurren a lo largo y ancho de los países latinoamericanos con gran frecuencia y con efectos acumulados muchas veces superiores a la mayoría de los grandes desastres. El efecto directo de los desastres, si bien se concentra en la población directamente afectada y que habita en la zona donde éstos se manifiestan con mayor intensidad, tiene repercusiones que, en general, afectan de una manera u otra la totalidad de la población del país. En algunos casos la irradiación incluso llega a otros países de la Subregión (migraciones, menor demanda de importaciones, interrupción en comunicaciones, transmisión de vectores, etc.).


Los procesos de ocupación y desarrollo y el inadecuado manejo de recursos: factores determinantes del nivel de los riesgos en la Subregión

La Estrategia Andina para la Prevención y Atención de Desastres ha sido construida con base en la necesidad de reducir el nivel de los riesgos de desastres que la caracteriza. En efecto, los riesgos como consecuencia de eventos naturales y/o antrópicos han estado determinados por la presencia de una gran variedad de fenómenos físicos, la frecuencia de su ocurrencia y el alto grado de vulnerabilidad de los asentamientos humanos.


Adicionalmente al incremento de amenazas/peligros determinados por la ubicación y el clima propio de la Subregión, están los factores relacionados con las vulnerabilidades socioeconómicas que aumentan considerablemente el riesgo o la probabilidad de daño.


Los mayores factores de vulnerabilidad en la Subregión se dan por los patrones de asentamientos en suelos frágiles, mala calidad de las viviendas e infraestructura, degradación ambiental, carencia de estrategias eficientes para reducir los riesgos, y el tipo y manejo de las actividades económicas.

El rápido crecimiento demográfico y el aumento de la densidad poblacional en las tres últimas décadas en la Subregión Andina han incrementado la cantidad de personas y elementos expuestos a las mismas amenazas/peligros.


Esta dinámica se ha focalizado en las ciudades, que son física, funcional y económicamente más vulnerables a las amenazas, debido a la concentración de población y bienes y al alto grado de dependencia de redes de servicios públicos y de distribución de alimentos. Adicionalmente, la atención de una emergencia en una ciudad media o grande presenta una enorme complejidad por la gran demanda de recursos y preparación para su manejo. En general las ciudades capitales de los países andinos están ubicadas en zonas de medio o alto riesgo sísmico, como ocurre en el caso de Lima, que desde 1856 ha sufrido seis grandes terremotos y desde 1940, año del último sismo importante, su población se ha incrementado doce veces.


Las zonas de alta densidad poblacional, resultantes de los patrones de urbanización y migratorios, suelen estar ubicadas en zonas costeras, zonas con fallas geológicas y/o en zonas de fragilidad ambiental. En el Perú por ejemplo, la proporción de habitantes que actualmente residen en áreas costeras a no más de 80 kilómetros del mar, más susceptibles a El Niño y otros fenómenos, es del 73% en contraste con el 54% hace tres décadas.


Debido al acelerado crecimiento poblacional y a la migración rural, la gran mayoría de las ciudades se ha expandido sin planificación, ni códigos de construcción, o regulaciones apropiadas sobre el uso de la tierra que se adapten a su entorno físico. En los últimos 30 años la Subregión Andina ha pasado de ser mayoritariamente campesina o rural a tener la población concentrada actualmente en las ciudades (75%) y representará el 79% para el año 2015. La colonización, la migración incontrolada y el desplazamiento forzoso ha traído consigo la expansión de vecindarios pobres sobre terrenos de bajo valor económico en áreas propensas a amenazas/peligros. Es así como no sorprende que los barrios de invasión sean los más afectados por los eventos adversos.


La mala calidad de la vivienda incrementa los efectos de los fenómenos naturales, y es resultado de la incontrolada construcción y de la expandida pobreza. En general, los hogares pobres, además de su imposibilidad de acceder económicamente a condiciones de habitabilidad, tampoco pueden acceder a la información que les permita lograrla, por lo tanto, carecen del conocimiento y destrezas técnicas de construcción adecuada, y de los ingresos para atender las exigencias para el manejo de terrenos inestables, el drenaje de aguas servidas y superficiales, entre otros aspectos.


Paralelamente, de las viviendas edificadas anualmente, sólo una mínima proporción es controlada por las autoridades locales para el cumplimiento de las normas de construcción. Cuando éstas normas existen, se desconocen o no se cumplen; como ocurre inclusive con compañías de construcción del sector formal y en las empresas responsables de la infraestructura pública. Es así como el fenómeno de la ilegalidad, la corrupción y la indiferencia de las autoridades frente a las normas han dado espacio a la proliferación del riesgo.


Por otra parte, el manejo inadecuado e indiscriminado de los recursos naturales ha sido un factor determinante de las actuales condiciones de riesgo, al transformar hábitats, que en el pasado eran seguros, en zonas con nuevas amenazas y vulnerabilidades. Actividades como la deforestación, la agricultura y la minería incontrolada han sido intervenciones generadoras de daño ambiental y riesgos. El 90% de hectáreas de bosques que son deforestadas anualmente en la Subregión Andina es provocado por prácticas de agricultura no sustentable.


La degradación del medio ambiente, consecuencia de las actividades productivas y los procesos de ocupación y desarrollo se constituye en un factor transformador de fenómenos naturales en desastres. Actualmente en la Subregión Andina el riesgo de inundaciones y deslizamientos se ve exacerbado por la deforestación de cuencas hidrográficas, la ausencia de programas de conservación del suelo y el uso inapropiado de la tierra. Cabe señalar, que la ocupación de ecosistemas frágiles, el desarrollo de actividades agrícolas inapropiadas, o la construcción de carreteras rurales en laderas inestables, para citar algunos ejemplos, alteran la capacidad reguladora hídrica de las cuencas y detonan procesos erosivos y de remoción en masa.


Sumado a los riesgos asociados a eventos geológicos e hidrometeorológicos se encuentran los antrópicos relacionados con el desarrollo de los procesos industriales, tecnológicos y sanitarios, tal como ocurre cuando se presentan incendios, derrames de hidrocarburos, contaminación química, epidemias, crisis en lugares de afluencia masiva de personas, entre otros. Este conjunto de eventos se ha venido incrementando con el proceso de desarrollo de los países.


En síntesis, el patrón de desarrollo seguido por los países andinos, con altos grados de pobreza, exclusión socioeconómica y deterioro del ambiente es un factor determinante de la alta vulnerabilidad y en consecuencia del riesgo ante las amenazas naturales y antrópicas.


Escasa capacidad social e institucional para la reducción de vulnerabilidades y para enfrentar riesgos no controlados

Si bien la Subregión Andina viene avanzando en la internalización de la nueva perspectiva sobre la responsabilidad social en la generación de los desastres, lo que se evidencia en la propia configuración del CAPRADE con participación de representantes de las Defensas Civiles, Ministerios de Planificación o entidades que hagan sus veces y los Ministerios de Relaciones Exteriores, se evidencia la debilidad en las políticas públicas multisectoriales en el tema de riesgos y los frágiles procesos institucionales de planificación del desarrollo.


Una de las mayores debilidades de las políticas públicas y el desarrollo institucional de los países de la región en la reducción de riesgos radica en que los proyectos y acciones de desarrollo e inversión carecen muchas veces de un proceso adecuado de planificación de mediano y largo plazo donde esté incorporada una comprensión de los límites y posibilidades que determinan la geografía y las condiciones de riesgo.


La construcción de infraestructura, como vías, servicios públicos, hospitales y colegios se hace generalmente sin las condiciones de seguridad que deberían tener; así mismo, el desarrollo de actividades productivas, como las agropecuarias y mineras, son cada vez más susceptibles a los fenómenos, a la vez que se constituyen con frecuencia en generadoras de condiciones de riesgo.


El fenómeno El Niño de los años 1982/83 y 1997/98 puso en evidencia las intensas vulnerabilidades de los sectores del desarrollo como se aprecia en los estudios de impactos socioeconómicos de la CEPAL y la CAF.


A pesar de que los países de la Subregión cuentan con políticas para la prevención y atención de desastres existen deficiencias para su implementación. En lo que respecta al sector del conocimiento de las amenazas y vulnerabilidades la principal responsabilidad ha estado concentrada en los organismos estatales de investigación débilmente financiados y poco articulados con los usuarios potenciales de la información. Por su parte, el sector académico e investigativo está poco orientado a formar a los futuros profesionales y ciudadanos con visión y conciencia de sus realidades ambientales, geográficas y de sus riesgos.


La información sobre los riesgos, la medición de impactos y los mecanismos para evaluar la prevención y atención de desastres son insuficientes y por lo tanto se carece de la información necesaria que permita la toma de decisiones y por ende, el control de la gestión pública.


Adicionalmente, se observa una limitada coordinación entre las autoridades nacionales responsables de la planificación del desarrollo, de la prevención y atención de los desastres, del medio ambiente, entre los niveles de los gobiernos nacionales, regionales y locales, lo que limita la incorporación de la reducción de riesgos y atención de desastres en la planificación del desarrollo.


La inexistencia o la débil formulación de responsabilidades y lineamientos centrales para regular la ocupación en zonas de amenazas/peligros constituye otra debilidad institucional en los países Andinos; en particular en la incorporación del componente de prevención y atención de desastres en los planes de ordenamiento territorial, en planes de desarrollo territoriales y en planes de expansión sectoriales.


Frente al cúmulo de vulnerabilidades ya creadas y no resueltas no se ha desarrollado con la fuerza necesaria y con la participación activa y comprometida de los actores del desarrollo, una política clara y fuertemente sostenida de prevención y atención de desastres. Los organismos que tienen estas responsabilidades están mal financiados con relación a los costos de la respuesta que ellos deben atender. Los organismos fundados en cuerpos voluntarios carecen de mecanismos que soporten sus actividades; así mismo, no toda la sociedad responde a la realización de planes de contingencia, y cuando existen, la mayor parte de ellos son elaborados sin la participación intersectorial requerida.


Los procesos de rehabilitación y reconstrucción post desastres han sido asumidos por organizaciones creadas coyunturalmente para tal fin, con procesos de instalación y de aprendizaje costosos y usualmente tardíos que no garantizan la preservación de políticas y esquemas institucionales permanentes de respuesta para esta fase.


El potencial y la responsabilidad del sector privado y la sociedad civil en la prevención y atención de desastres

Tradicionalmente, las responsabilidades en la prevención y atención de desastres han estado concentradas en los Estados, comprometiendo, en el caso de los desastres, la estabilidad fiscal y el desempeño macroeconómico, o, poniendo una carga excesiva en la gestión que las administraciones no podrían atender. En este contexto, el papel del sector privado ha sido poco explorado en áreas donde puede desempeñar un potencial como en la creación de mercados de seguros y reaseguros, educación, investigación, medios masivos e información pública, para citar algunos casos.


Igualmente, la sociedad civil ha estado débilmente vinculada a los procesos de desarrollo institucional de prevención y atención de desastres y en los procesos de reconstrucción, a pesar de haberse demostrado que el éxito de los procesos requiere la vinculación activa de las comunidades en la orientación, gestión y control de los programas.


Reducción de desastres (vulnerabilidades existentes y potenciales): el desafío prioritario para la Subregión

El cúmulo de vulnerabilidades ya creadas y la necesidad de un cambio de rumbo de las tendencias pasadas, destacan para la Subregión dos vertientes interrelacionadas de actuación prioritarias: la reducción de vulnerabilidades existentes o que podrían ser generadas, y el abordaje a la gestión de los riesgos no manejados mediante una consistente política de preparación apoyada desde todos los ángulos y esfuerzos interinstitucionales estatales y privados, y de la sociedad civil. Ello implica, como se deriva del diagnóstico anterior, una actuación sobre las causas y una voluntad política para apoyar ambas vertientes, priorizando las actuaciones para maximizar los resultados.


Fuente: Sitio Web Comunidad Andina, tomado de la Decisión 591: Estrategia Andina para la Prevención y Atención de Desastres

Socios principales del sistema EIRD

Comunidad Andina de Naciones (CAN)

La Comunidad Andina (CAN), que se estableció en 1969 con el nombre de Grupo Andino y luego se denominó Mercado Común Andino, es una organización subregional con personería jurídica internacional constituida por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú y por los órganos e instituciones que componen el Sistema Andino de Integración (SAI). Los principales objetivos de la Comunidad Andina son: promover el desarrollo equilibrado y armónico de sus países miembros en condiciones de equidad; acelerar el crecimiento por medio de la integración y la cooperación económica y social; impulsar la participación en el proceso de integración regional, con miras a la formación gradual de un mercado común latinoamericano; y procurar un mejoramiento persistente en el nivel de vida de sus habitantes. http://www.comunidadandina.org


La Comunidad Andina de Naciones (CAN) es una comunidad de cuatro países: Bolivia, Colombia, Ecuador, y Perú; que tienen un objetivo común: alcanzar un desarrollo integral, más equilibrado y autónomo, mediante la integración andina, suramericana y latinoamericana. El proceso andino de integración se inició con la suscripción del Acuerdo de Cartagena el 26 de mayo de 1969.


Está constituida por los países miembros y los órganos e instituciones del Sistema Andino de Integración (SAI). Antes de 1996, era conocida como el Pacto Andino o Grupo Andino.


Venezuela fue miembro hasta el 2006. Chile originalmente fue miembro entre 1969-1976, pero se retiró durante el Régimen militar de Augusto Pinochet debido a incompatibilidades entre la política económica de ese país y las políticas de integración de la CAN. Este país se reintegró a la CAN como miembro asociado el 20 de septiembre de 2006.


Ubicados en América del Sur, los cuatro países andinos agrupan a casi 100 millones de habitantes en una superficie de 3.798.000 kilómetros cuadrados, cuyo Producto Interno Bruto se estima ascendería en el 2007 a 280.392 millones de dólares.


Secretaria General de la CAN

Con sede permanente en Lima (Perú), la Secretaría General es el órgano ejecutivo de la Comunidad Andina que, a partir del 1 de agosto de 1997, asumió entre otras, las atribuciones de la Junta del Acuerdo de Cartagena. Está dirigida por un Secretario General, Freddy Ehlers Zurita, elegido por consenso por el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores en reunión ampliada con la Comisión.


Datos de contacto:

Av. Paseo de la República 3895, San Isidro

Teléfono (51-1) 411-1400

Fax:(51-1) 221-3329

URL: www.comunidadandina.org

E-mail: contacto@comunidadandina.org


Fuente: Sitio Web CAN, Wikipedia

Comité Andino para la Prevención y Atención de Desastres (CAPRADE)

El Comité Andino para la Prevención y Atención de Desastres (CAPRADE)tiene por objeto y competencia contribuir a la reducción del riesgo y del impacto de los desastres naturales y antrópicos que puedan producirse en el territorio de la subregión andina, a través de la coordinación y promoción de políticas, estrategias y planes, y la promoción de actividades en la prevención, mitigación, preparación, atención de desastres, rehabilitación y reconstrucción, así como mediante la cooperación y asistencia mutuas y el intercambio de experiencias en la materia.


Proyecto Apoyo a la Prevención de Desastres en la Comunidad Andina (PREDECAN)

PREDECAN es un Proyecto con recursos, objetivos, resultados y tiempos definidos, con el objetivo de "Contribuir a la reducción de la vulnerabilidad de las personas y bienes expuestos a los peligros y riesgos naturales y promover el desarrollo sostenible en los países de la CAN". Como beneficiarios del Proyecto, la Secretaría General de la CAN, en asociación con el Comité Andino para la Prevención y Atención de Desastres - CAPRADE, asumen frente a la Comisión Europea las obligaciones y las responsabilidades derivadas del Convenio de Financiación en representación de los cinco países.


El Proyecto platea desarrollar acciones de asistencia técnica, estudios, capacitación y suministro de equipos tendientes a reforzar la institucionalidad y el nivel de competencia técnica de los Sistemas Nacionales y Andino de Prevención y Atención de Desastres. Estas actividades se desarrollarán en cinco áreas de trabajo: i) Fortalecimiento de Sistemas y Políticas Nacionales y a nivel Subregional Andino; ii) Sistemas de Información, evaluación y monitoreo del riesgo; iii) Incorporación de la gestión del riesgo en la planificación del territorio, sectorial y del desarrollo; iv) Educación y sensibilización sobre gestión del riesgo; y v) Proyectos piloto para fortalecer la participación en la gestión local del riesgo. Acciones que apoyan la implementación de la Estrategia Andina para la Prevención y Atención de Desastres, formulada y liderada por el CAPRADE.


Datos de contacto:

Dirección: Av. Paseo de la República 3895, Lima 27, Perú

Central Telefónica: (51-1) 411-1400

Fax: (51-1) 221-3329

URL: www.comunidadandina.org/predecan

E-mail: predecan@comunidadandina.org



Documentos de interés

La configuración del riesgo en el territorio de los países analizados tiene que ver con un conjunto de factores variados que van desde la existencia de fenómenos amenazantes que, en caso de manifestarse pueden poner en peligro bienes y personas, como de factores asociados a la vulnerabilidad, manifestados en condiciones y procesos complejos que históricamente han ido creando, consolidando y acumulando condiciones de riesgo.
Fuente: Ramírez, F. (2009) “Patrones de manifestaciones de riesgo extensivo en la región Andina: Los casos de Colombia, Ecuador y Bolivia”, Investigación para la Política Pública, ODMs y Pobreza, MDG-08-2009, RBLAC-UNDP, New York


Decisión número 713 del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores



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