Comunicadores sociales

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  • Taller-Consulta sobre Guía para Comunicadores Sociales sobre RRD y Adaptación al Cambio Climático

UNISDR Las Américas llevó a cabo en La Habana, Cuba del 21 al 22 de octubre 2009, en el Marco del XIII Encuentro Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social, un taller para actualizar la "Guía para la Comunicación Social y la prevención de los desastres" editada en 1999 por la oficina del Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales, organización antecesora de UNISDR. El taller contó con la asistencia de académicos y profesionales de la comunicación que trabajan en ámbitos de RRD, Gestión del Riesgo y Comunicación para el Desarrollo. El objetivo fue analizar la actual guía y producir una nueva versión que tome en cuenta los nuevos paradigmas de la RRD, la Comunicación para el Desarrollo Sostenible y la Adaptación al Cambio Climático. Se espera tener la nueva versión del documento antes de fin de año 2009.


Comunicación social para la gestión del riesgo

Una cultura de prevención implica una actitud colectiva que sólo puede construirse mediante un largo proceso social. Dentro de este proceso, la democratización de la información sobre desastres y la creciente participación de la sociedad civil son factores claves.


La comunicación social, por el acceso que tiene a públicos masivos, debe convertirse en factor fundamental de una cultura de prevención y, aunada a las instituciones educativas, puede fomentar la capacitación individual y colectiva. El papel de la comunicación en estos procesos alude a la intermediación entre expertos, el gobierno y la comunidad para hacer accesible a la población el conocimiento de los riesgos. Lo conveniente es insertar en el flujo cotidiano de información los contenidos de prevención de riesgos de desastres y así hacer de este tema un asunto cotidiano en el desarrollo de la región, zona o área.


El comunicador es el puente entre los técnicos, investigadores y profesionales especializados y la población, quien conoce las herramientas para sintetizar la información y presentarla al público en términos de fácil comprensión, sin desvirtuar ni distorsionar el contenido técnico. La población tiene el derecho de obtener información objetiva y oportuna, de tal manera que pueda contribuir a la mitigación y hacer conciencia.


En materia de prevención de riesgos de desastres, es importante analizar cuál es la visión de desarrollo de la comunidad que tiene sus líderes, para luego definir cómo puede la comunicación contribuir con ese proceso y la manera en que se inserta el tema de la gestión del riesgo de desastres. En la medida en que la prevención se inserte en los procesos de desarrollo, la población estará menos expuesta a amenazas de origen natural o tecnológico.


Una comunidad vulnerable a los desastres de origen natural, debidamente informada y educada, puede implementar medidas de desarrollo sostenible donde se incluya la reducción del riesgo, teniendo en cuenta el crecimiento económico y el desarrollo local y nacional.


Uso de los medios de comunicación en la gestión del riesgo de desastres

La prevención comienza con la información. Por medio de sonidos, imágenes y la palabra impresa, los medios de comunicación informan sobre lo que ocurre, pero pueden hacer mucho más. Pueden explicar el significado de los hechos; servir como guía en un terreno incierto y ser formadores en un mundo donde el conocimiento crece en forma exponencial y la ignorancia cobra un elevado precio. El papel del comunicador no debe ser tan sólo informar sobre el pasado inmediato, o incluso sobre el presente, sino ayudar a prepararse para el futuro, al ofrecer al público información oportuna y ampliar sobre la prevención y mitigación de los desastres.


Cuando ocurre un desastre, la información aumenta en volumen y se diversifica; los medios de comunicación pueden ceder a la tentación de acentuar la tragedia y el desorden, o pueden colaborar con la tarea de reducir el impacto y el riesgo de la zona, y fomentar una respuesta pública más eficaz.


Los avances científicos y tecnológicos permiten pronosticar muchos fenómenos naturales. Los medios masivos pueden desempeñar un papel fundamental en la prevención y en la fase de alerta temprana mediante la publicación de mensajes educativos que lleguen a grandes grupos de personas a través de la radio, la televisión, los diarios y las revistas, esclareciendo y orientando. Nuevas tecnologías como el correo electrónico, los foros de Usenet y la World Wide Web (www) ofrecen realimentación adicional, optimizando el recurso humano y generando un periodismo mucho más ágil.


Los medios de comunicación colectiva determinan en gran medida la forma en que la gente reacciona ante los desastres, ya que la comunidad depende de la información para tomar decisiones. Consecuentemente, varios países de la región han iniciado programas de capacitación dirigidos a periodistas, sobre su responsabilidad en la preparación de la comunidad ante los desastres. Costa Rica, Honduras y Colombia, entre otros, han tenido provechosas experiencias con seminarios y talleres para medios de comunicación nacionales.


La convergencia e los intereses entre los medios de comunicación y las organizaciones encargadas de prevenir y atender los desastres, se centran en su preocupación por transmitir un mensaje a la población que contribuya a reducir el riesgo al cual está expuesta permanentemente. Pero esa preocupación debe pasar a convertirse en un esfuerzo por mejorar cualitativa y cuantitativamente la información sobre prevención de riesgos de desastres.


Los medios de comunicación local, tales como las estaciones de radio y los periódicos locales, son una de las fuentes más populares de información para mucha gente; pueden ayudar, en la gestión del riesgo de desastres, a que la gente más humilde entienda los medios de comunicación de una manera diferente, como un canal a través del cual ellos pueden influenciar a otros miembros de la comunidad y de esta manera promover la prevención. Esto proporciona una alternativa al flujo tradicional de la información que las instituciones adoptan a menudo, algunas veces usando conceptos y terminología que no tienen sentido para el nivel de la población rural.


La responsabilidad del medio de comunicación es transmitir contenidos educativos, que trasciendan la información de sucesos -que es la más frecuente-. Se debe entender a la comunicación como un proceso de educación participativa para poder fomentar en la población cambios de actitud y de prácticas, contribuyendo de esta manera a su educación y sensibilización.


En el ámbito comunitario, la información ausente o defectuosa puede llevar incluso a reforzar algunos mitos y creencias, así como elevar los niveles de incertidumbre de la población frente a un tema de tal complejidad como es el de la seguridad de las personas, de sus bienes y del medio ambiente.

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