El Salvador está localizado en América
Central, entre el norte y sur del continente americano. La
extensión territorial es de aproximadamente 21.040,79
km2, con 296 Km. de litoral en el Pacífico, que se
extiende a lo largo del país. Geográficamente
el país se encuentra ubicado en latitud del hemisferio
norte. La precipitación anual oscila entre 1.200 mm
y 2.800 mm, y posee una temperatura anual entre 12,7 ºC
y 26,9 ºC. Dos cadenas de montañas paralelas de
oeste a este dividen al país en dos regiones: montañas
y meseta central, y planicies de la costa (tierras bajas del
Pacifico). La cadena montañosa sur está compuesta
por 20 volcanes. Frecuentemente ocurren terremotos debido
a la confluencia de tres placas tectónicas (Coco, Caribe
y Norteamérica) y a la existencia de numerosas fallas
locales.
Por su ubicación geográfica, dinámica
natural y territorial, El Salvador ha estado sometido históricamente
a diferentes amenazas de origen natural, como terremotos,
tormentas tropicales, sequías, actividad volcánica,
inundaciones y deslizamientos, los que, sumados a los procesos
sociales de transformación (la deforestación,
los cambios de uso del suelo y la modificación de los
cauces naturales), propician condiciones de riesgo y plantean
altas posibilidades de que ocurran desastres.
Según información del Servicio Nacional de Estudios
Territoriales (SNET), alrededor de 1.970 Km² del territorio
nacional están expuestos a impactos severos y moderados
por inundaciones; asimismo, más de 4.040 Km² están
expuestos a diversos tipos de deslizamientos y más
de 10.000 Km² tienen posibilidades de ser afectados por
sequías graves, moderadas o débiles. Los deslizamientos
de ladera afectan especialmente la cordillera montañosa
del país (Chalatenango) y las laderas con pendientes
elevadas de los volcanes. Los deslizamientos inducidos por
terremotos se concentran en la zona de la cordillera del Bálsamo
y en las faldas de los volcanes activos y con pendientes muy
fuertes.
Estudios de la década de los setenta demostraron que
la actividad sísmica en el territorio salvadoreño
está presente en el norte, nordeste, sur y sudeste;
asimismo, existen otros tipos de fallas con otras orientaciones,
unas que atraviesan perpendicularmente al país y otras
de norte a sur.
El fenómeno de El Niño, que se ha hecho sentir
con más fuerza en los años 1972, 1976, 1987,
1991, 1994 y 1997, ha jugado un factor determinante en las
sequías de El Salvador. En el último siglo,
han ocurrido 23 eventos de sequía en el territorio;
la del período 1997-1998 ha sido la de mayor impacto
económico, debido a su intensidad y área de
influencia; la última sequía ocurrió
en el 2001.
Los fenómenos hidrometeorológicos afectan en
forma recurrente gran parte del territorio nacional durante
la época lluviosa; las áreas más afectadas
son las cuencas bajas de los ríos, las zonas aledañas
a los cauces y algunos sitios de las ciudades del Área
Metropolitana de San Salvador y San Miguel; esto último
se debe a deficiencias de drenaje, de obras hidráulicas
y a los excesos de basura o sedimento en los cauces. En años
recientes, los daños y las pérdidas por inundaciones
se han incrementado en el país por diversidad de factores,
como el incremento de las urbanizaciones, el cambio de uso
del suelo de las cuencas altas, la ubicación de asentamientos
humanos sin control ni ordenamiento en áreas de inundación,
incremento de erosión por los cambios de uso de suelo
y deforestación, deficiente o inexistente manejo de
las cuencas, deficiencias en el planeamiento urbano y de asentamientos,
y cambios en la distribución temporal y espacial de
las lluvias.
Parte institucional
El Salvador, en cumplimiento con los acuerdos
con CEPREDENAC y con el apoyo de otros organismos internacionales,
ha ejecutado diferentes proyectos para el fortalecimiento
de las instituciones nacionales relacionadas con la temática
del riesgo y los desastres; entre éstos se mencionan:
Diplomado sobre Gestión del Riesgo (dirigido a profesionales
y técnicos de nivel superior universitario), Proyecto
Multiamenazas del Volcán de San Salvador (favoreció
la adquisición de estaciones de monitoreo sísmico-hidrometeorológicas),
Proyecto Modernización del Mecanismo de Administración
de Información del Sistema Nacional de Emergencias
de El Salvador (permitió dotar de un servidor central
y computadoras a los centros de operaciones de emergencia
departamentales) y el Proyecto Sistemas de Alerta Temprana
(SAT) (generó una propuesta metodológica para
el diseño e implementación de los SAT).
Por medio del Decreto Ejecutivo Nº 96 del 14 de septiembre
de 2001, se crea el Servicio Nacional de Estudios Territoriales
(SNET), una institución pública desconcentrada,
adscrita al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
El objetivo principal del SNET es contribuir a la prevención
y reducción del riesgo de desastres; por lo tanto,
será su competencia la investigación y los estudios
de los fenómenos, procesos y dinámicas de la
naturaleza, el medio ambiente y la sociedad, que tengan relación
directa e indirecta con la probabilidad de ocurrencia de desastres
y, por consiguiente, de pérdidas y daños físicos,
económicos, sociales y ambientales. De ello se derivan
las demás funciones y responsabilidades que se le asignan
al SNET, que se ha estructurado en cuatro unidades: los Servicios
Geológico, Meteorológico, Hidrológico
y de Estudios Territoriales y Gestión de Riesgo. Éstas
son apoyadas por la Unidad de Servicios Informáticos
y la Unidad Administrativa y de Servicios Generales.
En El Salvador, el manejo de emergencias se realiza a través
del Sistema Nacional de Emergencia (SISNAE), el cual integra
y coordina los esfuerzos de las instituciones nacionales y
las descentralizadas. El SISNAE está compuesto por
diversas instituciones del área científica,
de respuesta, de la sociedad civil y de apoyo. Su organización
se estructura en tres niveles, de acuerdo con su comprensión
territorial:
• Nivel nacional: por el Comité de Emergencia
Nacional (COEN)
• Nivel departamental: por los Comités de Emergencia
Departamentales (COED)
• Nivel municipal: por los Comités de Emergencia
Municipales (COEM)
Uno de los componentes del Plan Nacional de Emergencias es
el Centro de Operaciones de Emergencia (COE), el cual tiene
como objetivo coordinar los esfuerzos multisectoriales e interinstitucionales
en el territorio nacional a partir de una declaratoria de
alerta. El COE cuenta con un manual de procedimientos y organización
funcional creado en el 2001, que contiene la estructura organizacional,
funciones institucionales y planes de respuesta, así
como los aspectos logísticos para el funcionamiento
y coordinación para la emergencia; no obstante, sería
conveniente darle mayor divulgación a este plan.