Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres
América Latina y el Caribe  


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Descripción geográfica (sobre amenazas y desastres)

Según las estadísticas disponibles, la República de Panamá es un país con una incidencia e impactos de desastres menores en comparación con el resto de Centroamérica; sin embargo, el país no está exento de ellos. Las poblaciones vulnerables, en su gran mayoría, se expanden hacia áreas de amenazas reconocidas por estudios técnicos de especialistas. El concepto de vulnerabilidad ante desastres socio-naturales toma amplio interés.

Con una población de aproximadamente 36.8% en condición de pobreza, incluyendo la pobreza urbana, la gente se vio obligada a concentrarse en áreas altamente vulnerables (como los corregimientos de San Miguelito, Chorrillo, Calidonia, Juan Díaz, Alcalde Díaz, entre otras). Estas zonas se asocian a patrones de desarrollo urbano espontáneo, que no respetan las normas de construcción y que han adquirido hábitos de consumo poco higiénicos (acumulación de basura en fuentes de agua, basureros clandestinos en cualquier esquina de la ciudad, etc.). Las ciudades de Panamá y Colón, y con certeza el resto de las ciudades del país, viven en un constante nivel de riesgo. El país presenta fallas geológicas activas importantes: Falla de Tonosí, Zona de Fractura de Panamá, Falla de Gatún, el cinturón deformado del norte de Panamá, entre otras. En caso de que se produzca un sismo fuerte, en particular los centros urbanos se verían seriamente afectados, con las secuelas de falta de servicios y control de enfermedades. Eventos como el terremoto que impactó a las provincias de Bocas del Toro y Chiriquí en 1991; el paso del huracán Mitch en fase de tormenta tropical cerca de las costas panameñas en la provincia de Darién en 1998; los movimientos sísmicos de Chiriquí de 2001 y en Colón en el 2003; las trombas marinas avistadas en el área de la Bahía de Panamá en el 2002 y en agosto del 2003; las graves inundaciones del 17 de septiembre de 2004 en la capital, que dejaron un saldo de 16 víctimas mortales, 13.011 afectados y 1.405 damnificados, son eventos que evidenciaron que eran necesarias la preparación y participación comunitaria para enfrentar los impactos ocasionados por el impacto de amenazas naturales en este país.

Aspectos institucionales

Mediante el Decreto ejecutivo Nº 402 del 12 de noviembre de 2002, se creó la Comisión Nacional del Centro de Coordinación para la Prevención de Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC). Esta Comisión Nacional está integrada por el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), los ministerios de Relaciones Exteriores, de Economía y Finanzas, de Educación, de Obras Públicas, de Salud, de Vivienda, de Desarrollo Agropecuario, la Autoridad Nacional del Ambiente, la Caja de Seguro Social, la Facultad de Ingeniería Civil de la UTP, el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá y la Empresa de Transmisión Eléctrica S.A. Esta misma Comsión Nacional de CEPREDENAC fue reconocida en diciembre del 2005 como la Plataforma Nacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, en un taller organizado por SINAPROC con el apoyo de la EIRD Américas y la agencia de cooperación japonesa JICA. De esta manera Panamá avanzó con la implementación del Marco de Acción de Hyogo al identificar un mecanismo de coordinación multisectorial para avanzar en las prioridades establecidas en este Marco de Acción.

El SINAPROC es la institución encargada de ejecutar medidas, disposiciones y órdenes tendientes a evitar, anular o disminuir los efectos que la acción de la naturaleza o la antropogénica pueda provocar sobre la vida y bienes del conglomerado social. En particular, le corresponde la planificación, investigación, dirección, supervisión y organización de las políticas y acciones tendientes a prevenir los riesgos materiales y psicosociales, y a calibrar la peligrosidad que pueden causar los desastres de origen natural y antropogénico. Los organismos adscritos al SINAPROC son: el Centro de Operaciones de Emergencia (COE), que es responsable de promover, planear y mantener la coordinación y operación conjunta entre los diferentes niveles y jurisdicciones, así como de las funciones de las instituciones estatales y privadas involucradas en la respuesta a emergencias y desastres; la Academia de Protección Civil, organismo de carácter nacional y regional –la cual funciona en el SINAPROC –, que desarrolla actividades de capacitación técnica y especializada en reducción de riesgos y atención de desastres. De igual forma, promueve una cultura de prevención y mitigación de riesgos con la formación de recurso humano especializado en distintas disciplinas en el campo de la protección civil; el Cuerpo Nacional de Voluntarios, que es un grupo de hombres y mujeres que ofrecen servicios ad honorem de apoyo al SINAPROC en la ejecución de los planes de prevención y atención de desastres.

Las organizaciones encargadas de la prevención, mitigación y atención de emergencias y desastres han realizado esfuerzos a fin de minimizar los riesgos que enfrentan las comunidades al ser afectadas por los fenómenos naturales que ocurren en el país.
Para posibilitar cualquier acto informativo, se requiere contar con materiales informativos procedentes de la sistematización comunicable del conocimiento. La información precisa y adecuada es el motor que permite la antelación y la visión de futuro y, por tanto, la elección de una alternativa ventajosa desde la perspectiva del centro de información. Teniendo presente esto y para satisfacer la necesidad en el país en cuanto a la sistematización y difusión de la información sobre desastres, el Sistema Nacional de Protección Civil se une a la red CANDHI, y con el apoyo del Centro Regional de Información sobre Desastres (CRID), da inicio a la creación del Centro Nacional de Documentación e Información para la Reducción del Riesgo (CENDIRR). Su misión consiste en disminuir la vulnerabilidad en la sociedad panameña ante los desastres mediante la recopilación y difusión de información sobre desastres y a la vez contribuir al desarrollo del país con la creación de una cultura de prevención a través del hábito de la investigación y la lectura.


 
 
 
 
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