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Descripción
geográfica (sobre amenazas y desastres)
Honduras ha estado históricamente expuesta a una serie
de eventos naturales que impactaron de diferente manera en la
sociedad, en la economía, en los recursos naturales y,
por consiguiente, en el desarrollo del país. Además,
en función de los datos y resultados sobre calentamiento
global y sus efectos sobre el clima regional, pueden observarse
la magnitud y probabilidad de que estos eventos naturales, como
sequías, huracanes o tormentas, puedan incrementarse,
hacerse más fuertes o cambiarse en su estacionalidad.
Con el Mitch, el territorio nacional fue afectado en el 90%
de su extensión, con daños que en resumen produjo
un retraso social y económico de alrededor de diez años,
exacerbando los altos niveles de pobreza con los que ya veníamos
luchando. Miles de viviendas fueron totalmente destruidas, se
fraccionaron y destruyeron carreteras, vías interurbanas
y rurales y puentes, dejando a los hondureños incomunicados.
Las inundaciones labraron el sustento de la tierra en la agricultura,
inhabilitando la capacidad productiva hasta por diez años.
Las pérdidas en la industria, el comercio y el desarrollo
urbano significaron desempleo, fuga de capitales, involución
productiva y económica. La irreparable pérdida
de más de 12.000 vidas de hondureños que perecieron
(entre muertes y desaparecidos) y la profundización de
la pobreza son hoy el hecho más lamentable que exhibe
la profunda vulnerabilidad del país.
En todos los casos, el riesgo y la vulnerabilidad de Honduras,
frente a eventos naturales y sus impactos directos e indirectos,
deben ser analizados en función de diferentes aspectos.
A raíz del paso del huracán Mitch, se vio la fragilidad,
vulnerabilidad y susceptibilidad del país a los desastres
de origen natural en relación con los aspectos sociales,
económicos, culturales, ambientales, de infraestructura,
sanitarios, etcétera, de tal forma que las principales
amenazas a partir de este evento, son los de origen hidrometeorológico,
ya que todos los cauces de ríos y quebradas quedaron
asolvadas, por lo que las lluvias que anteriormente ocasionaban
daños en la costa norte, actualmente inundan varias zonas
en todo el territorio nacional, causando desastres en la zona
central, especialmente en la ciudad capital Tegucigalpa.
La región norte o caribeña es la primera en recibir
el impacto de los fenómenos hidrometeorológicos,
ya que se encuentra en la ruta de dichos fenómenos. La
región sur es afectada por las constantes sequías
y es más susceptible al fenómeno de El Niño.
Parte institucional
En Honduras existe una gran vulnerabilidad
frente a los desastres de origen natural, tal como quedó
evidenciado en el contexto del huracán Mitch y otros
eventos de recurrencia anual, como las pérdidas sufridas
por la depresión tropical Michelle. Esto demuestra
que el apoyo a la gestión de riesgos debe continuar
y extenderse para incorporar formalmente el componente de
fortalecimiento a las medidas de prevención. Las lecciones
dejadas por estas adversidades no han sido asimiladas; el
mayor énfasis se ha centrado en la respuesta a la emergencia,
mientras que la prevención ha sido limitada. Se impone
entonces la necesidad de realizar esfuerzos integrales en
los componentes de prevención, preparación y
respuesta para abarcar el denominado ciclo de la mitigación
de desastres. Adicionalmente se necesita unificar criterios
a nivel de Gobierno y demás actores vinculados con
el tema e identificar sus roles para que cada uno atienda
la parte del ciclo que le corresponde. Como consecuencia de
estas reflexiones, la Comisión Permanente de Contingencias
(COPECO) se ha reestructurado y fortalecido con el apoyo de
los organismos gubernamentales, ONG nacionales e internacionales,
adquiriendo gradualmente un nuevo liderazgo en la gestión
del riesgo y en la implementación del Sistema Nacional
de Prevención, Mitigación y Atención
a Emergencias y Desastres, en los cuales se involucran todos
los organismos de apoyo que fortalecen su desarrollo. La Mosquitia
e Islas de La Bahía, zonas ubicadas en la ruta de huracanes
y que en el pasado habían sido olvidadas, ahora son
atendidas por COPECO mediante programas intensos de capacitación
y dotación de equipos de radiocomunicación,
lanchas, sistemas de manejo y purificación de agua.
Hoy COPECO es entendida como una instancia de coordinación
y concertación entre los organismos de la sociedad
civil y el Gobierno, para lograr las tareas de gestión
de riesgo y liderar acciones de emergencia.
Por la importancia que el Gobierno le ha dado al tratamiento
de las emergencias se ha creado la Unidad de Manejo de Crisis,
encabezada por el Presidente de la República, ocho
miembros con rango de ministros y COPECO, instancia donde
se aprueban las políticas de gestión del riesgo,
así como los procedimientos y operaciones a ejecutar
en respuesta a las emergencias. Recientemente también
se ha creado la Comisión de Contingencias y Desastres
del Congreso Nacional, lo cual ratifica el interés
de las autoridades en asumir los compromisos en materia de
prevención y atención a emergencias.
Por lo que respecta a los resultados en materia
institucional, hay avances muy importantes:
• Se han generado espacios funcionales
en las instituciones de Gobierno para la gestión del
riesgo, que si bien no obedecen específicamente a un
espacio estructural, representan acciones programáticas
en temas de crucial importancia.
• Mención especifica en políticas y estrategias
sectoriales.
• Inclusión de formas de planificación
en coordinación con los gobiernos locales.
• Programas que focalizan su atención a la administración
de los recursos naturales: cuencas, bosques, zonificación
vulnerable, medio ambiente.
• Desarrollo de metodologías participativas que
evalúan el contexto territorial.
• Experiencias, lecciones aprendidas, métodos,
etcétera, que son una referencia para establecer programas
y proyectos.
• Cambios de leyes sectoriales que asumen adicionalmente
competencias en el tema. Los principales retos y problemas
en el aspecto institucional estriban en la definición
de una política nacional sobre el tema de gestión
del riesgo y en la coordinación, con mayor énfasis
en el nivel territorial. En ello se detecta la duplicidad
de esfuerzos, acciones aisladas y pérdida de las ventajas
comparativas de la capacidad instalada técnica y experiencia
de las instituciones.
Los resultados
del análisis en materia legal revelan un movimiento
fuerte en el ajuste de leyes, reformas, nuevas propuestas,
que en suma están muy relacionadas con la gestión
del riesgo. Un ejemplo de avance es la creación del
plan nacional de salud para la reducción y respuesta
ante los desastres, la organización de unidades operativas
en determinadas zonas geográficas para la atención
de las emergencias y la creación de una estrategia
para el sistema alimentario nacional.
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