Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres
América Latina y el Caribe  

Revista EIRD Informa - América Latina y el Caribe
Número:13 -2006 -12/2006 - 11-/2005 - 10/2005 - 9/2004 - 8/2003 - 7/2003 - 6/2002 - 5/2002 - 4/2001- 3/2001 - 2/2000 - 1/2000

 

 

Socios en acción

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La evaluación   del   riesgo:   el primer paso

El estudio previo y la evaluación de riesgo constituyen el primer paso en el ciclo para la reducción de los desastres,   resulta imprescindible en el proceso de planificación de medidas y acciones para caso de catástrofes, así como para una adecuada gestión del riesgo. Conforma además, una rigurosa investigación donde convergen varias ciencias, pues son analizadas las características climáticas, geológicas, políticas y sociales del territorio en cuestión, debiendo ser actualizado con regularidad, incorporando las nuevas situaciones, experiencias, inversiones e incluso descubrimientos cientificotécnicos. Asimisno, resulta vital la participación directa de las instituciones, organismos y comunidades   enclavadas en las regiones estudiadas y en los procesos e investigaciones mencionados, resultaría ideal si estas involucraran a sus profesionales para conformar su potencial científico.

El informe sobre el estudio que concluye con la evaluación del riesgo, no es un documento operativo por el volumen de datos e información, sino que se hace necesario la instrumentación de un documento, que con un contenido similar mantenga su operatividad, este sin dudas es el mapa de riesgos, debido a las posibilidades prácticas y el volumen de información que contienen en sí los planos y mapas, además de las oportunidades que ofrecen al ser digitalizados.

Las comunidades pequeñas, no precisan de grandes recursos para la realización de estos estudios, solamente de una investigación   práctica, puntual, basada fundamentalmente en experiencias pasadas y en la previsión de amenazas potenciales, que líderes capaces y capacitados pueden realizar.

El estudio que concluye con la evaluación del riesgo no tiene una metodología rígida, pues debe estar acorde con las posibilidades y las características propias de la zona estudiada, mas existen algunos aspectos que siempre que sea posible deben tener:

    Análisis de las experiencias anteriores de situaciones de

     desastres en la región.

    Análisis de los peligros que azotan a la región.

    Análisis de la vulnerabilidad ante cada peligro identificado,

     profundizando en las zonas de riesgo detectadas, además

     de señalar las zonas seguras o con menor grado de

     vulnerabilidad.

    Análisis de los mecanismos internos (planes de medidas y

     acciones establecidos para casos de desastres, procesos de

     compatibilización, etc.)

    Elaboración de los mapas de riesgo apoyados, de ser posible,

     de bases de datos sobre comunidades y entidades

     enclavadas en los territorios estudiados atendiendo a su

     clasificación por el grado de vulnerabilidad.

El análisis de las experiencias anteriores de situaciones de desastres en la región evaluada, no solo permite precisar los peligros de mayor o menor incidencia, también nos aporta experiencias vivas de conductas a seguir o no, evaluar los aciertos y errores cometidos teniendo en cuenta la época en que ocurrieron, condiciones económicas, políticas y sociales del momento o periodo histórico, etc. Por lo que no debe realizarse una fría relación cronológica de hechos, sino con el profundo análisis del contexto en que ocurrieron, su impacto y la actuación de comunidades y gobierno ante ellas.

El análisis de los peligros que azotan la región constituye el componente   externo de la evaluación del riesgo y debe serse cuidadoso para tener en cuenta aquellas amenazas potenciales que permanecen latentes y que nunca han creado situación de desastre en las comunidades evaluadas, pero que están ahí y que se debe cuidar mucho de no crear condiciones propicias para su ocurrencia y tener concebidas acciones por si suceden.

El análisis de la vulnerabilidad ante cada amenaza identificada es el elemento interno que compone la evaluación del riesgo, este es sin duda el punto clave en el proceso de evaluación del riesgo y requiere de más recursos y potencial por el rigor   científico y el volumen de información a analizar.

El análisis de los mecanismos internos es una parte fundamental, que aumenta o disminuye la vulnerabilidad de comunidades, entidades, regiones, países, etc. pues es este el indicador de la importancia que los gobiernos, instituciones y ONG en las regiones evaluadas, prestan a tan sensible problema, que no representa inversión sin retribución pues las medidas para la reducción de los desastres no es más que una forma   de contribuir al desarrollo sostenible de las comunidades y de preparar a estas para convivir con el riesgo a que están sometidas, por lo que los procesos de inversión, urbanización, etc. deben tener muy en cuenta el estudio realizado. Aquí deben ser revisados los planes para casos de catástrofes, los procesos de compatibilización, sugerir temáticas de proyectos de gestión de riesgo, las legislaciones vigentes con respecto al tema y otros aspectos que dependen de las características de la región.

La elaboración de los mapas o croquis de riesgo ofrece un documento operativo,   complemento de los planes de acciones para casos de catástrofes, donde aparecen los datos de interés obtenidos en el estudio, que de ser posible deben estar agrupados en una base de datos adicional, la forma en que se confecciona estará siempre determinada por las características de la zona, las posibilidades económicas y la decisión del especialista o persona que lo realiza pero, si debe aparecer en forma de mapa temático por cada peligro identificado.

Para mayor información contactar a:
Yosbanys Roque, Filial Ciencias Médicas "Lidia Doce Sánchez", Cuba
catas@undoso.vcl.sld.cu



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