Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres
Las Américas   

Revista EIRD Informa - América Latina y el Caribe
Número:13 -2006 -12/2006 - 11-/2005 - 10/2005 - 9/2004 - 8/2003 - 7/2003 - 6/2002 - 5/2002 - 4/2001- 3/2001 - 2/2000 - 1/2000

 

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Una experiencia de fortalecimiento de las capacidades locales ante la presencia del fenómeno de El Niño en Bolivia y Perú.

Orlando Chuquisengo
Ing. Geógrafo

A inicios del 2002 los organismos especializados a escala internacional pronosticaron una probable ocurrencia del fenómeno de “El Niño” para el verano del 2003. En el Perú se constataron ligeras anomalías en la temperatura superficial del mar (TSM), así como en los vientos y presión atmosférica. Se estimaba un “Niño” equivalente al de 1992 ó 1987, es decir, “débil”, algunos lo calificaron de “moderado a fuerte”.

Conforme avanzó el 2002, los medios de comunicación intensificaron las noticias creando un ambiente de “emergencia”; el Gobierno Central en Perú sobre las experiencias del 83 y 98 diseñó un Programa activando diversas instancias: Defensa Civil y sus Comités Regionales, Provinciales y Distritales, Gobiernos Regionales, ministerios de Agricultura, Educación, Transportes, de la Mujer y organismos sectoriales como el PRONAA, el Programa A Trabajar Urbano y Rural, entre otros, declarando en emergencia casi la tercera parte del territorio nacional e inició un programa que se centró en la ejecución de obras de mitigación y de acciones de capacitación en el caso de los sectores de educación y salud; coincidentemente algunas ONGs e instituciones locales propiciaron espacios de coordinación con las instituciones del gobierno central para afrontar las eventuales situaciones de emergencia.

En el Perú y en Bolivia aún los fenómenos ENSOS moderados han tenido impactos significativos en las comunidades, los que se han manifestado en el incremento de eventos destructivos tales como las inundaciones, huaycos, aluviones, deslizamientos, heladas o sequías, causando estragos en las actividades productivas, particularmente la pesca, la agricultura y la ganadería.

Llegado el verano del 2003, las especulaciones de un “Niño” fueron mayores y contradictorias entre los organismos que monitorean el fenómeno, los cuales recién a mediados de febrero, explicaron que “El Niño” se había “diluido” o “ debilitado”.

En Bolivia se había pronosticado sequías en la parte sur del departamento de La Paz, los departamentos de Oruro y Potosí y la parte sur del departamento de Santa Cruz; e inundaciones en la parte sureste del departamento de Beni.

En el caso del Perú los escenarios de mayores probabilidades de sequías correspondían con la sierra sur y los de mayores probabilidades de inundación con la costa central y norte. La sequía tendría más probabilidad de presentarse en las zonas altas de los departamentos de Cuzco, Puno, Moquegua y Tacna; las inundaciones en la costa norte y central.

Sin embargo, sucedió lo contrario la sequía se impuso en el norte peruano, debido a que en la sierra llovió menos de los 600 mm que en promedio suelen caer, y por tanto en las cuencas aguas abajo desde los 400 m.s.n.m. desde mayo se agotó el recurso hídrico. Los agricultores que no cuentan con riego regulado se quedaron sin desarrollar la denominada sin “campaña chica”.

Paralelamente, en el sur del Perú y norte de Bolivia se produjeron algunas lluvias que provocaron inundaciones, en otros casos heladas y granizadas, deslizamientos y huaycos entre enero y febrero. En la Selva, en especial en el centro y norte, inundaciones.

Conocido el pronóstico, ITDG implementa el proyecto “Fortalecimiento de las capacidades locales ante la presencia del fenómeno de El Niño en Perú y Bolivia” con el financiamiento de Lutheran World Relief, Save The Children Suecia, ejecutada con contrapartes locales de estas agencias financieras en las localidades de Potosí (Bolivia) y Tumbes, San Martín, Lambayeque y Cajamarca (Perú), el cual tenía como características a) El enfoque de derechos de la niñez y de género; b) Estar dirigido a municipios y escuelas; y c) Orientado a la preparación para emergencias pero que en la medida de lo posible incluyera estrategias para la reducción de riesgos.

Para ello se desarrollaron las siguientes actividades; a) Elaboración de mapas de riesgo en municipios y en centros educativos. b) Talleres de capacitación orientados a la elaboración de planes de preparación para las emergencias. c) Incorporación de la gestión de riesgo en las actividades de capacitación de docentes promovidas por el ministerio de Educación. d) Campañas de sensibilización con escolares orientadas a promover la participación de la comunidad en la reducción de riesgos asociados con el fenómeno de El Niño. e) Intercambio de experiencias de prevención desarrollados por organismos públicos y privados.

Cabe destacar que la experiencia fue enriquecida en razón de la diversidad; las contrapartes de Save The Children trabajando en ámbitos escolares y con instituciones locales con un enfoque de derechos de la niñez; las contrapartes de Lutheran World Relief con un enfoque de género orientando sus esfuerzos al fortalecimiento de las comunidades y gobiernos locales en zonas predominantemente rurales y de difícil acceso de Bolivia y Perú. ITDG promoviendo un enfoque de Gestión de riesgos y priorizando estrategias de desarrollo local en comunidades predominantemente rurales y pobres en el país. A lo que habría que añadir el ministerio de Educación del Perú que organizó actividades de capacitación a docentes, los cuales por primera vez incluyeron conjuntamente con la preparación para emergencias la gestión de riesgos, tema desarrollado por ITDG en talleres organizados en doce departamentos del país.

El proyecto ha permitido desarrollar y validar metodologías para la elaboración de mapas de riesgo orientados a la preparación de emergencias y para la elaboración de planes de emergencia desde un enfoque de gestión de riesgo. Estos mapas incluyen la zonificación de las amenazas y la de tres aspectos de la vulnerabilidad: la accesibilidad, los niveles de pobreza, servicios básicos y las capacidades institucionales. Los planes de emergencia parten de un diagnóstico innovador en la medida en que se analiza por separado las amenazas, la vulnerabilidad y las capacidades locales, con lo que se pretende relevar la importancia de ésta última; asimismo tanto los diagnósticos como los planes se elaboran con la participación de los actores locales, los que complementan y contrastan la información y el análisis de los profesionales asignados al proyecto.

Otro aspecto clave del proyecto ha sido la acumulación de conocimiento y la producción de información sobre los desastres asociados al fenómeno El Niño. Si bien ITDG contaba con el programa Desinventar que posibilita la acumulación ordenada de información sobre los desastres ocurridos en las tres últimas décadas, el proyecto posibilitó incorporar información más detallada producto de la investigación de campo, documental y periodística: información sobre las características propiamente naturales o físicas (clima, suelo, pendientes) y los datos que puede dar las poblaciones producto de la memoria popular. Adicionalmente se produjo mensualmente reportes sobre los desastres asociados al fenómeno de El Niño, reportes que fueron difundidos entre las agencias y las contrapartes de éstas.

Una evidencia del éxito del proyecto que finalizó en agosto último son los requerimientos de autoridades, ONG, instituciones y algunas agencias de cooperación a fin de implementar acciones de capacitación, elaboración de mapas y planes de gestión de riesgo, en otras zonas de Bolivia y Perú. Asimismo la participación de ITDG mediante exposiciones sobre el tema de desastres y derechos de la niñez en diferentes actividades nacionales e internacionales que vienen siendo organizados por UNICEF, el ministerio de Educación y el Instituto de Defensa Civil.


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