Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres
América Latina y el Caribe  

Revista EIRD Informa - América Latina y el Caribe
Número:13 -2006 -12/2006 - 11-/2005 - 10/2005 - 9/2004 - 8/2003 - 7/2003 - 6/2002 - 5/2002 - 4/2001- 3/2001 - 2/2000 - 1/2000

 

Tema especial: Areas Montañosas

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Descripción y evaluación de un sistema de qochas
en la cuenca norte del Titicaca
(1)

Roberto Valdivia F.* Jorge Reinoso R.* Elías Mujica**
* Centro de Investigación de Recursos Naturales y Medio Ambiente (CIRNMA). Casilla 388, Puno
** Instituto Andino de Estudios Arqueológicos (INDEA) y Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión Andina (CONDESAN)

Una de las características de los sistemas agropecuarios andinos, especialmente en el altiplano del lago Titicaca, es que se desarrollan en condiciones restrictivas por las peculiaridades del clima, con elevado riesgo e inseguridad productiva. La variabilidad climática entre años y dentro de un mismo año se traduce en sequías prolongadas, inundaciones, granizadas y heladas, que deben ser minimizadas en las propuestas tecnológicas.

Las culturas prehispánicas, para desarrollar la agricultura en zonas de altura como en la cuenca norte del lago Titicaca, adecuaron el manejo del paisaje generando condiciones para atenuar los efectos climáticos, además de mejorar los suelos y maximizar los recursos hídricos. Se conocen la técnica de construcción de andenes en las laderas de los cerros y los sistemas de camellones (waru waru o sucaccollos) en las zonas planas e inundables, los que últimamente se viene revalorando y reconstruyendo tanto en el altiplano peruano como boliviano. Estas tecnologías demuestran claramente cómo las culturas andinas entendieron las condiciones restrictivas de su medioambiente y trataron de modificarlo.

También existe otra infraestructura muy poco estudiada, conocida como el sistema de qochas o lagunas hundidas. En esta se da un manejo adecuado del agua con fines agropecuarios, resaltando la importancia de su concepción y ubicación. En este trabajo se describe y evalúa este sistema, aún en uso el día de hoy en la cuenca norte del altiplano del Titicaca.

El estudio se desarrolló en la comunidad campesina de Llallahua-Pajchapata, ubicada en el distrito de José D. Choquehuanca, provincia de Azangaro, departamento de Puno. Esta comunidad se ubica en la zona agroecológica del altiplano, donde las temperaturas extremas anuales fluctúan, en promedio, de -2 a 12 °C (Grace 1982, INIA-PISA 1989). En 1985, el INIA-PISA, caracterizó la comunidad de Llallahua (Azangaro), identificando tres zonas de producción: pampa (con y sin influencia de qochas), ladera y cerro, cuyas diferencias productivas son reconocidas por los comuneros, con base en el tipo de suelo, altitud, pendiente y condiciones microclimáticas. Al igual que en las comunidades aledañas, el sistema de qochas se encuentra en pleno uso y con una mayor concentración en la zona de producción de pampa.

Los resultados obtenidos, tanto la zona de producción de qochas como la de ladera con presencia de andenería ofrecen rendimientos medios y alta estabilidad ante años climáticamente diferentes, coincidiendo con lo propuesto por Conway (1986) para tipos de agricultura tradicional. La medida de estabilidad usada (Finlay y Wilkinson, 1963), como un nivel primario en los estudios del sistema de qochas, puede estar señalando las características de este sistema. Entonces debería priorizarse, para el altiplano peruano, que los rendimientos de año a año eleven sus niveles de estabilidad, antes de buscar productividades altas, sin que esto último no deje de ser importante.

Por el contrario, en las zonas de producción donde no existe un acondicionamiento topográfico, como en la pampa y en el cerro sin andenería, el comportamiento del rendimiento presenta baja estabilidad. Es decir, que en años “buenos” no existirían problemas en la producción, pero en años “negativos” para la agricultura los rendimientos bajan ostensiblemente, peligrando la seguridad alimentaria de las familias campesinas. Si se considera, que la extrema variabilidad del clima es una condición propia del altiplano del Titicaca, la cual no puede ser modificada, es evidente que la respuesta a esta limitación debe ser acondicionar el medio, como a través de los sistemas de agricultura altoandinos basados en qochas, andenes o camellones, para resolver en primer lugar el problema de los “años malos” y la inseguridad productiva.

Para mayor información contactar:
Roberto Valdina,
cirnmaa@terra.com.pe


(1) Publicado en Gaceta Arqueológica Andina. N° 25, junio 1999; págs. 147-166. Lima, Perú.


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