Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres
Las Américas   

Revista EIRD Informa - América Latina y el Caribe
Número:13 -2006 -12/2006 - 11-/2005 - 10/2005 - 9/2004 - 8/2003 - 7/2003 - 6/2002 - 5/2002 - 4/2001- 3/2001 - 2/2000 - 1/2000

 

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El deslizamiento de Las Lagunas de Arancibia, Costa Rica:
un desastre dos veces anunciado

Por Rolando Mora Chinchilla
Escuela Centroamericana de Geología, Universidad de Costa Rica

Desde 1988, se identificó el sector de Las Lagunas de Arancibia como un área extremadamente peligrosa y susceptible de causar una catástrofe de gran magnitud. En esa ocasión, el paso del huracán Gilbert por el Caribe dio lugar a una considerable cantidad de deslizamientos translacionales y flujos de detritos. Se percibió la inminencia de un deslizamiento de mayores proporciones y se advirtió a las autoridades competentes para que se tomaran las medidas preventivas del caso. Sin embargo, el mensaje no caló, y en 1993, después de un período de fuertes lluvias, se desencadenó un deslizamiento translacional de 2.9 millones de metros cúbicos, el cual provocó una avalancha de detritos que cubrió 17.7 hectáreas de terreno y cobró la vida de seis personas. Después de este infortunio, las personas fueron obligadas a desalojar sus viviendas, sin embargo se mantuvieron trabajando los campos de cultivos cercanos a la ladera inestable. El 28 de julio del 2000, después de otro período de precipitación intensa, el deslizamiento desarrolla una nueva ruptura, movilizando en esta ocasión 8.5 millones de metros cúbicos, cubriendo con una avalancha de detritos un área de 78.7 hectáreas y matando a ocho personas. Este es un ejemplo claro de la magnitud de eventos a que se encuentra expuesto nuestro territorio y de la incompetencia de nuestras autoridades para manejar la prevención de desastres.

Ilustración No. 1: Ubicación del Area de Estudio

Introducción

El área donde se ha llevado a cabo este estudio se encuentra localizada a 120 kilómetros en dirección noroeste de San José, capital de Costa Rica. El pueblo de Las Lagunas de Arancibia está ubicado a una elevación de 1200 metros sobre el nivel del mar (Ilustración No.1), en un área donde Chaves y Sáenz (1974) ya han descrito el afloramiento de la Formación de Monteverde.

Geológicamente, la Formación de Monteverde está constituida principalmente por una intercalación de lava andesítica y tobas del plioceno; puede alcanzar hasta 210 metros de grosor y 120 km2 de superficie (Chaves y Sáenz, 1974). El deslizamiento de tierra de Arancibia se había producido dentro de una escarpa empinada, ubicada al filo del altiplano de lava.

El evento de 1988

Durante la segunda quincena del mes de setiembre de 1988, se desencadenó una cantidad considerable de deslizamientos superficiales de tierra y de caída de escombros en la cuenca superior del río Aranjuez, debido a las fuertes lluvias provocadas por el paso del huracán Gilbert en el mar Caribe (Mora y Rojas, 1988). Estos deslizamientos afectaron a varias aldeas y algunas familias fueron evacuadas a lugares más seguros, al menos hasta que la emergencia hubiera disminuido.

En esa ocasión, los habitantes de la región especularon sobre la posibilidad de que un volcán se estuviera formando en el área y algunos de ellos hasta escucharon ruidos subterráneos y observaron columnas de humo. En realidad, lo sonidos eran los deslizamientos de tierra al momento de activarse y el humo era el polvo que se generó cuando las rocas eran trituradas mientras bajaban por la cuesta (Ilustración No. 2).


Ilustración No. 2: Nubes de polvo generadas por las piedras trituradas

Mora y Rojas (1988) elaboraron un mapa en relación con algunos de los deslizamientos de tierra dentro de esta región, tratando de describir solamente aquellos que pudieran representarse dentro del mapa, debido a que la cantidad era extraordinaria. Aún tomando en consideración solo los principales deslizamientos, el área de desprendimiento era de 158.6 hectáreas. Recuerdo que cuando regresé a Arancibia, di un vistazo al pueblo de Las Lagunas y pensé “ésto se va a caer...”.

Bajo Caliente es un pueblito ubicado donde el río Veracruz confluye con el Aranjuez, con una población de alrededor 300 personas. Tomando en consideración que este lugar está a 4 metros sobre el cauce del río Aranjuez, y debido al hecho que la parte superior de este río cuenta con una captación mal dirigida, el riesgo de una avalancha que afecte toda el área se ha convertido en una preocupación primordial.

Entre las recomendaciones que Mora y Rojas (1988) hicieron a las autoridades están: la necesidad de evacuar el poblado de Las Lagunas y la reubicación del pueblo Bajo Caliente; iniciar con un plan de manejo de la cuenca superior del río Aranjuez, considerando la utilización de la tierra según la aptitud de ella.

El evento de 1993

Después de 1988, las autoridades no tomaron acción alguna, la gente continuó viviendo y trabajando la tierra en Las Lagunas de Arancibia. Al mediodía del 30 de octubre de 1993, un deslizamiento translacional de 2.9 millones de metros cúbicos se desencadenó y la avalancha de escombros cubrió un área de 17.7 hectáreas (Ilustración No. 3). La longitud del deslizamiento de la avalancha fue de 850 metros (Ilustración No. 3). Al desprendimiento le antecedió un período de fuertes lluvias; pero cuando el material se derrumbó ya habían pasado 12 horas desde que la lluvia había cesado.


Ilustración No. 3: Deslizamiento translacional y avalancha
de escombros, Arancibia, octubre de 1993.

La avalancha descendió siguiendo dos trayectorias: una de ellas bajó por el arrollo El Silencio hasta llegar al río Veracruz y la segunda cubrió parcialmente el poblado de Las Lagunas, matando a 6 personas, destruyendo 2 casas, 1 edificio para actividades sociales y la cancha de fútbol. No se obstruyó el río Veracruz, sino que éste transportó material hasta las zonas más bajas de la cuenca (Ilustración No. 4).


Ilustración No. 4: Transporte de escombros a través del
río Veracruz hasta la parte inferior de la cuenca

Esquivel y Mora (1993) fueron muy claros: “tomando en consideración la topografía donde se localiza el pueblo, su ubicación con respecto a las fuentes de los deslizamientos de tierra y las avalanchas, así como la evidencia geológica de eventos destructivos anteriores, la población debe trasladarse a un lugar seguro”. Se inspeccionaron seis sitios y se transmitieron las recomendaciones del caso a las autoridades, exhortándoles a reubicar el poblado.

Se identificó una vez más a Bajo Caliente como una zona bastante expuesta y se presentaron recomendaciones tendientes a reubicar el poblado ante las autoridades (Esquivel y Mora, 1993). Se sugirieron dos sitios como los más adecuados y seguros para reubicar a la población y sus instalaciones (Esquivel y Mora, 1993).

El evento del 2000

El 27 de junio del 2000, después de tres días de fuertes precipitaciones, el deslizamiento de tierras en Arancibia nuevamente mostró actividad. Un gran desprendimiento de 8.5 E06 m3 se desencadenó, formando entonces una avalancha que cubrió 78.8 hectáreas de campos cultivados y cobrando la vida de ocho personas (Ilustración No.5). La avalancha alcanzó una distancia de 2.7 kilómetros, cubriendo el cañón del río Veracruz con escombros de 60 a 70 metros de grosor, a una distancia de 1.1 kilómetros (Ilustración No.6).

El volumen total de este desprendimiento, tomando en consideración los eventos de 1993 y del 2000, alcanzó 11.4E06 m3. El número total de fatalidades asociadas a este deslizamiento fue de catorce.


Ilustración No. 5 Deslizamiento de tierra y avalancha de
escombros en Arancibia, 27 de junio del 2000.


Ilustración No. 6 El Cañón del río Veracruz se cubre de escombros,
con una longitud de 1.1 kilómetros


Conclusiones

Desde 1988, el pobablado de Las Lagunas de Arancibia se identificó como un área susceptible a ser enterrada por una avalancha. También, Bajo Caliente es otro lugar muy propenso a ser afectado debido a los deslizamientos de tierra y la caida de escombros. A pesar de esta advertencia anticipada, las autoridades no tomaron las acciones adecuadas y, en 1993, el primer evento catastrófico se desencadenó matando a seis personas. Posteriormente, las autoridades decidieron evacuar a la población, pero les brindaron la oportunidad de cultivar sus campos, ubicados en la punta del deslizamiento. El 27 de junio del 2000, un gran deslizamiento enterró al pueblo, matando a otras ocho personas.

Existen dos puntos a tomarse en cuenta en este caso. Primero, las autoridades no consideraron seriamente la advertencia que hicieron los técnicos, lo cual representa una práctica común entre los políticos costarricenses que normalmente encabezan la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE). En este sentido, existe la necesidad de realizar cambios. Se debe incluir al personal técnico en puestos directivos dentro de este tipo de organizaciones y no se les debe reemplazar cada cuatro años, como consecuencia de las nuevas elecciones presidenciales.

En segunda instancia, los grandes deslizamientos de tierra y avalanchas no son eventos poco comunes en Costa Rica y el resto de Centroamérica. Se debe recordar el deslizamiento y la avalancha del volcán Las Casitas en Nicaragua durante el huracán Mitch en 1998. Por eso, nos debemos de ir olvidando de la cultura de “eso nunca me ocurrirá a mí” y se deben promover nuevas iniciativas para prevenir y mitigar los efectos de los eventos naturales.


Bibliografía

Chaves y Sáenz, 1974. Geología de la Cordillera de Tilarán. Ministerio de Economía, Industria y Comercio, Dirección de Geología, Minas y Petróleo, Informes Técnicos y Notas Geológicas. Año 12, Vol. No. 53, San José, Costa Rica, 46 p.p.

Esquivel, L y Mora, R., 1993. Informe sobre la Situación del Deslizamiento en la Laguna de Arancibia. Comisión Nacional de Emergencia, Escuela Centroamericana de Geología-UCR. Informe no publicado, 4 p.p.

Mora, R y Rojas, W, 1988. Informe sobre los Deslizamientos en la Cuenca Superior del Río Aranjuez, Norte de Miramar. Comisión Nacional de Emergencia, Escuela Centroamericana de Geología-UCR. Informe no publicado, 6 p.p.


Para mayor información contactar a:
Rolando Mora Chinchilla
Escuela Centroamericana de Geología
Universidad de Costa Rica
Apartado 214 - 6025 UCR, San José, Costa Rica
Teléfono No. (506)207-5625
rmorach@racsa.co.cr


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