Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres
Las Américas   

Revista EIRD Informa - América Latina y el Caribe
Número:13 -2006 -12/2006 - 11-/2005 - 10/2005 - 9/2004 - 8/2003 - 7/2003 - 6/2002 - 5/2002 - 4/2001- 3/2001 - 2/2000 - 1/2000

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Gestionar riesgos y desastres: algunos elementos prácticos y concretos para un desarrollo sostenible. Experiencia en el oriente guatemalteco

Los últimos años son testigos, en Centroamérica y especialmente en las comarcas montañosas de la región oriental de Guatemala, del desenlace dramático de un proceso extremo de degradación ambiental.

Es un proceso lento, que aumenta, poco a poco, años tras años, la tradicional vulnerabilidad socioeconómica, física y política de las poblaciones campesinas y que arruina, discretamente, los resultados de los proyectos de desarrollo. ¿Cuántas fuentes se han secado estos últimos 4 años en el oriente guatemalteco, dejando inútil y ridículo el mini-acueducto por gravedad que tanto había cambiado la vida de estas comunidades? ¿Cuántas cosechas perdidas? Dicha evolución ha puesto en peligro la disponibilidad de los recursos básicos de subsistencia.

Pero no es la única amenaza a la cual la zona está expuesta: huracanes, fuertes lluvias, sismos y fuertes vientos que, a su vez, desencadenan otras, tal como las inundaciones y los deslizamientos. En este contexto, la exposición a una amenaza, por pequeña que sea, conlleva a estas poblaciones daños y perjuicios que los sitúa rápidamente en un escenario de desastre.

En este contexto, las estrategias de reducción de vulnerabilidad no pueden ser sostenibles si no integran la gestión de riesgos y desastres. Acción Contra el Hambre, con fondos DIPECHO (Programa de preparación ante desastres de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea –ECHO), llevó a cabo un segundo proyecto de gestión de riesgos y desastres con las poblaciones de los municipios de Camotán, San Juan Ermita y Jocotán, departamento de Chiquimula, Guatemala.

A los tradicionales estudios de amenazas y vulnerabilidad de las comunidades en los cuales se utilizó una metodología de estimación cuantitativa de riesgos, a los procesos de sensibilización, capacitación y organización comunitaria y municipal, se ha sumado la ejecución de actuaciones específicas de mitigación y preparación de desastres de acuerdo con las necesidades establecidas por las evaluaciones previas: reforestación en el entorno de fuentes de agua, introducción de técnicas agroforestales de manejo, obras de drenaje, barreras muertas, puentes colgantes, sistemas de radiocomunicación, centros de gestión de riesgos, brigadas contra incendio, etc.

Este artículo quiere presentar las lecciones aprendidas del proyecto con el fín de mejorar las acciones de gestión de riesgos y desastres.

¿Cómo evaluar los riesgos?

Evaluar los riesgos significa estudiar conjuntamente las amenazas y vulnerabilidades que afectan todos los componentes de una zona (personas, infraestructuras, servicios, etc.). Para conocer mejor el escenario de riesgo de nuestra área de trabajo y en consecuencia tomar las acciones necesarias para aminorarlo, se ha realizado un autodiagnóstico comunitario y un estudio científico para el que se ha empleado una metodología para la estimación cuantitativa de riesgos asociados a diversas amenazas que brevemente presentamos a continuación.

Las vulnerabilidades dependen de las amenazas; se es vulnerable a una amenaza en concreto, por ejemplo, las actividades agrícolas pueden ser muy vulnerables a huracanes e inundaciones –ej. huracán Mitch-, pero no a sismos. Las vulnerabilidades se definen con indicadores numéricos ponderados, previamente establecidos por un grupo multidisciplinar de expertos. Ante las amenazas del contexto del oriente guatemalteco, un indicador de vulnerabilidad es la estructura de las viviendas. Este indicador se definirá con parámetros a su vez referidos a los elementos principales de la vivienda; las paredes y el techo. El piso y las paredes de una casa puede ser muy vulnerable a inundaciones, el techo a fuertes vientos, el tipo de estructura a los terremotos, etc. A cada uno de los anteriores parámetros se le asignan valores numéricos también consensuados por distintos especialistas. El rango de estos valores oscila entre el 1, equivalente a la una escasa vulnerabilidad como correspondería a un techo de paja en caso de terremoto, hasta un valor de 10 que representa la alta vulnerabilidad que ese mismo techo tendría frente a la amenaza de fuertes vientos. También se considera la vulnerabilidad socioeconómica y demográfica de la familia que habita la vivienda ante las diversas amenazas. A continuación se presenta un cuadro con los indicadores de vulnerabilidad tomados en cuenta en el estudio efectuado, así como sus distintos parámetros:

Para el cálculo de vulnerabilidades se emplea la información contenida en los censos nacionales, junto con encuestas de campo.

Una vez establecidas las vulnerabilidades de los hogares existentes en la zona de estudio, se analizaron en detalle las particularidades de las amenazas a las que la misma región estaba expuesta. De este modo se elaboraron mapas de amenaza, a los cuales se superpusieron los mapas de vulnerabilidad anteriormente elaborados. La especial suma de ambos generó los consiguientes mapas de riesgo. A continuación se presentan los correspondientes mapas de vulnerabilidad, amenaza y riesgo, ante la amenaza de terremotos en los Municipios de Camotán y San Juan Ermita.

Desarrollo

En el autodiagnóstico comunitario durante la evaluación de los riesgos inicial destacamos la realización comunitaria participativa de mapas. Son croquis que grupos comunitarios realizan para visualizar su espacio comunitario, los recursos, el acceso a esos recursos, así como las amenazas que perciben.

Esta actividad contribuye a sensibilizar la comunidad sobre sus condiciones de riesgo. Estos mapas comunitarios son un instrumento que las comunidades comprenden y pueden utilizar como instrumento para hacer propuestas de medidas de prevención y mitigación a ser implementadas por las mismas comunidades o en colaboración con su gobierno local. Los mapas también ayudan a identificar mecanismos de autogestión comunitaria para enfrentar sus riesgos.

A raíz de este auto-diagnóstico, como demostración práctica, se realizaron numerosas obras de mitigación propuestas por la comunidad, como acciones comunitarias que pueden reducir la vulnerabilidad de la población: obras de infraestructura (obras de drenaje, puentes colgantes, muros de contención) y otras en el área agrícola (reforestación en el entorno de fuentes de agua, introducción de técnicas agroforestales de manejo, barreras muertas). Estas últimas sensibilizaron a la población sobre su papel como actores en la construcción del riesgo.

El enfoque multidisciplinario, o aprovechar sinergias para sensibilizar, organizar y construir capacidades

La gestión de riesgos es un enfoque de desarrollo multidisciplinario que exige la participación de numerosos agentes a distintos niveles.

En este proyecto, se involucró y coresponsabilizó actores locales, nacionales e internacionales tales como la Universidad San Carlos de Guatemala que facilitó estudiantes para el autodiagnóstico comunitario. Las Supervisiones Municipales de Educación y el Instituto Técnico de Recursos Naturales Maya Chortí (ITERNMACH) se involucraron a través de sus alumnos extencionistas. También participaron activamente la Mancomunidad de Municipios Copán Chortí, Cruz Roja Guatemalteca, Compañías de Bomberos Voluntarios, etc. La principal contraparte de todo el proyecto fue la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED).

El número significativo de profesores y estudiantes locales capacitados en los temas de desastres y riesgos no solamente ha permitido alcanzar un mayor número de personas y grupos de comunitarios sino ha traído también beneficios de largo plazo en términos de capacidades construidas en el ámbito local y académico.

A su vez, los grupos comunitarios organizados, capacitados y equipados en 50 comunidades garantiza la multiplicación de contenidos y de la experiencia. El conocimiento que estos grupos tienen de la zona por ser en ella donde residen y su involucración en el proyecto, generan la construcción de otras capacidades locales vinculadas al tema de desastres. Además, las personas que trabajaron directamente en la organización comunitaria conocen ahora mejor las dinámicas locales.
Además de establecer una activa cooperación entre el máximo número de instituciones, el proyecto tuvo como premisa involucrar a las poblaciones locales, mejorando el conocimiento de estas sobre la problemática de los desastres y la forma de enfrentarlos, así como ayudándoles a organizarse. Un total de 13,500 personas asistieron a los 350 eventos de capacitación de distinta índole y/o reuniones desarrolladas en el marco del proyecto. Se elaboró con las principales organizaciones que han trabajado en Guatemala en la gestión local de desastres durante los últimos años, una guía de capacitación más sencilla y efectiva en la transmisión de conocimientos y buenas prácticas de prevención y respuesta en acorde con las limitaciones que enfrentan las comunidades rurales en las que vive más del 60 % del país.

Ha sido un gran aporte al proyecto la utilización de material de sensibilización existente, trabajados y desarrollados por diferentes organizaciones como los carteles dirigidos a escolares (acciones recomendadas en el antes, durante y después de tres amenazas: terremotos, huracanes e inundaciones) creados por UNICEF. La oficina Regional de la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (EIRD) brindó materiales de sensibilización, el juego didáctico “Riesgolandia”, y la publicación para niños “Aprendamos a prevenir desastres”, de la que se distribuyeron 2,000 ejemplares entre más de 50 colegios del área de intervención.

Se emitieron programas radiales con una audiencia estimada de 28,898 personas, gracias al apoyo de la radio más seguida en la región Chortí, FM Tierra. Entre los programas emitidos destaca la radio novela “Tiempo de Huracanes”, producción interagencial ( OPS-EIRD-OIM- CEPREDENAC), la radiono-vela infantil “Amenazas en un planeta cercano”, y una serie de reportajes divulgativos sobre desastres, producidos ambos por Radio Nederland y UNESCO. También se transmitieron mensajes sobre defensa contra la erosión del suelo, promoción de técnicas agroforestales de manejo, protección del bosque, lucha contra los incendios, prevención y respuesta ante inundaciones, terremotos y deslizamientos.

Con el apoyo de otras instituciones como FAO-PESA, CONRED, Cuerpo de Paz, Cruz Roja Española, Comunicadores sin Fronteras y UNICEF, se seleccionaron ilustraciones y mensajes acerca de la gestión de riesgos y el correcto manejo medioambiental en soporte de afiches yfolletos. El proceso de validación del material con las mismas comunidades llevó a múltiples reajustes que permitieron asegurar que estos mensajes serían entendidos.

En términos de capacitación, ha sido impresindible la participación de entidades especialistas en los temas tratados: El Instituto Técnico de Recursos Naturales Maya Chortí (ITERNMACH) a través de sus alumnos extencionistas que capacitaron a niños de escuelas y maestros rurales en el area agrícola. La Cruz Roja Guatemalteca realizó actividades de capacitación para profesores de escuelas rurales sobre Apoyo Psicosocial en caso de emergencia y Seguridad Escolar. También cabe mencionar las acciones desarrolladas en coordinación con el Instituto Nacional de Bosques (INAB), mediante las cuales se efectuaron capacitaciones sobre extinción de incendios y manejo forestal, destinadas a brigadas comunitarias contra incendios, que fueron además equipadas. Los Cuerpos de Bomberos Voluntarios, la policía nacional civil y los Centros de Salud fueron beneficiarios de capacitaciones sobre gestión de riesgos y la organización de ayuda de emergencia con donación de equipo. La Cruz Roja Guatemalteca dio capacitación sobre primeros auxilios.

Los centros de gestión de riesgos: Un paso hacia la autonomía:

Con la Mancomunidad Copán-Chortí y las Municipalidades de Camotán y San Juan Ermita se construyeron o readecuaron 15 edificios para ser utilizados como centros de gestión de riesgos (CGR), los cuales dan servicio a una población rural de 49,158 habitantes. Los centros están equipados con materiales de emergencia y radiocomunicación con la misma frecuencia que CONRED. Más allá de este primer objetivo, los CGR posibilitan otras acciones comunitarias al ser sede en un espacio anexo de la Unidad Técnica Rural, también se realizan consultas de salud, reuniones y capacitaciones. Los CGRs fortalecen la cohesión comunitaria y las colaboraciones con otros sectores. Disponen de un sistema de recuperación de coste sostenibles elegido tras un proceso de reflexión con las COLREDs. Entre las diferentes alternativas se optó por una bicidesganadora y molino. Las familias de la región pueden ahora desgranar su maíz con mayor facilidad a un costo de Q1.00 por costal. El dinero recaudado pasa a ser gestionado por la COLRED que tiene a su cargo el Centro de Gestión de Riesgo, que ahora ya dispondrá de medios para garantizar su mantenimiento.

Este espacio funciona como referente visual concreto, sobre todo con poblaciones con nivel educativo bajo y aisladas, en tiempo y espacio, de las instituciones y servicios.
El sistema de comunicación tiene un impacto claro en el empoderamiento comunitario, basado en el manejo de información, reduciendo el aislamiento geográfico y proporcionando a las comunidades la capacidad de actuar en caso de emergencias cotidianas tal como los problemas sanitarios (partos, accidentes). Es en estos tres puntos, pero más que todo en el último, que las radios adquieren su mayor impacto, asegurando su sostenibilidad.

Conclusiones y recomendaciones:

La necesidad de un enfoque holístico para evaluar los diferentes tipos de vulnerabilidades y amenazas dificulta su aplicación práctica en el marco de un proyecto. Además, la falta de un seguimiento histórico de los indicadores de vulnerabilidad puede dificultar la ponderación de los mismos y la utilización de los censos nacionales en la definición de los parámetros puede introducir un porcentaje de error en la cuantificación.

Si bien la gestión de riesgo es la responsablidad de todos los actores de una zona, los esfuerzos deben enfocarse en el nivel local, con base en la comunidad. Desde el punto de vista institucional, es imprescindible que las municipalidades adquieran el mayor compromiso posible con la gestión de riesgos, en tanto que sus decisiones tienen la máxima repercusión en la creación o reducción de riesgos. Su papel clave como coordinador y líder en el nivel local hace que los proyectos integrales de gestión de riesgo como el presentado en este artículo, deben esforzarse por involucrar y trabajar de forma coordinada con las municipalidades, sensibilizando a autoridades y técnicos municipales en áreas tan cruciales como el planeamiento urbanístico y de infraestructuras, laprevención de riesgos, la sensibilización a la población, los sistemas de alerta, etc.

Se debe de evitar trabajar en áreas excesivamente extensas y donde las amenazas no sean sentidas como tales ya que el interés y disponibilidad de comunidades y autoridades para involucrarse en estos temas se ve muy reducido.

En excesivas ocasiones, las labores de sensibilización y capacitación de las poblaciones en riesgo, para hacer frente a estos, descansan en metodologías con formas y contenidos muy alejados de la realidad cultural. Es necesario por ello incorporar enfoques más amplios en los que jueguen un papel más importante aspectos sociales, religiosos y antropológicos. En fin, las metodologías y herramientas utilizadas deben ser prácticas, sencillas, reproductibles y adaptables a las variaciones de contexto.

Para mayor información contactar a:
Elisabeth Lictevout: elictevout@achesp.org
Acción Contra el Hambre, Departamento de Agua y saneamiento
Tel. +33 91 391 52 93 Fax. +33 91 391 53 01 Madrid - España

 


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