Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres
Las Américas   

Revista EIRD Informa - América Latina y el Caribe
Número:13 -2006 -12/2006 - 11-/2005 - 10/2005 - 9/2004 - 8/2003 - 7/2003 - 6/2002 - 5/2002 - 4/2001- 3/2001 - 2/2000 - 1/2000

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Preparativos de salud para erupciones volcánicas en Ecuador y en Colombia. Proyecto DIPECHO-OPS

Por Ricardo Pérez, OPS/OMS, Quito, Ecuador, diciembre 2004
rperez@ecu.ops-oms.org

“Hasta 1985, todos los colombianos sabíamos que existían volcanes activos en nuestro territorio, pero casi ninguno estaba consciente de que podían representar un peligro real para la población.”
(Historia y desastres en América Latina, vol. II, 1997, Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina)

En el contexto del tercer Plan DIPECHOpara los países Andinos, financiado por el Departamento Humanitario de la Unión Europea (ECHO), la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) está ejecutando un Proyecto que pretende fortalecer los servicios de salud en Ecuador y en Colombia para enfrentar emergencias provocadas por erupciones volcánicas.

Un proyecto para fortalecer capacidades locales

Los volcanes destruyen y crean, asustan y atraen. Esa doble condición los convierte en una amenaza compleja, en muchas ocasiones difícil de ser percibida o reconocida por las poblaciones que están más próximas a los mismos y sufren un mayor riesgo.

Es mucho aun lo que resta por hacer para conocer mejor el comportamiento de los volcanes y sobre todo, para estar mejor preparados para enfrentar una crisis volcánica y mitigar los posibles daños.

En América Latina, Colombia y Ecuador están entre los países con mayor número de volcanes activos. La historia está plagada de ejemplos de erupciones volcánicas que han causado dramáticas pérdidas humanas y económicas, con un impacto muy significativo en el desarrollo de las comunidades afectadas.

El caso mejor recordado es el del volcán Nevado del Ruiz en 1985, con más de 20,000 muertos en la ciudad de Armero. Con efectos menos impactantes, Ecuador lleva varios años viviendo una permanente situación de alerta con varios volcanes activos (especialmente el Reventador, el Guagua Pichincha y el Tungurahua) que ponen en situación de peligro a muchos miles de personas.

Ambos países han establecido programas para desastres en el sector salud y han desarrollado planes específicos de preparativos para erupciones volcánicas en las zonas con mayor riesgo. Sin embargo, existen lagunas y han sido reconocidas importantes debilidades técnicas, puestas de manifiesto en la respuesta a algunas de las más recientes erupciones volcánicas :

• Los servicios de vigilancia epidemiológica necesitan fortalecerse con personal capacitado y guías técnicas actualizadas sobre sistemas y mecanismos de información para este tipo de amenazas.
• El sector salud (en general) en Ecuador no cuenta con un sistema de información para monitorear factores de riesgo, que permita recolectar y analizar información en crisis, o para realizar evaluaciones de daños oportunas y necesarias para apoyar la toma de decisiones.
• Las acciones de salud mental en áreas de alto riesgo han sido inconsistentes y débiles. Los servicios locales de salud no cuentan con programas permanentes para proveer
asis tencia eficaz a las poblaciones potencialmente afectadas.
• Los sistemas de agua potable, especialmente en las zonas rurales, son todavía muy vulnerables. La calidad de muchos de estos sistemas se ha deteriorado después de sufrir los efectos de una erupción volcánica y no siempre han sido reparados. Son muchos los sistemas en zonas de alto riesgo que aun no cuentan con medidas de mitigación para proteger sus compenentes y minimizar los daños.
• El manejo de la comunicación y la relación con los medios de comunicación sigue padeciendo enormes debilidades, por falta de personal preparado y por la inexistencia de planes o programas estables. El potencial de Internet y las nuevas tecnologías sigue siendo subutilizado.
• La coordinación intra e intersectorial aun es débil y necesita fortalecerse politica y técnicamente con planes de trabajo estables y duraderos.

En resumen, existe una obvia necesidad en el sector salud de trabajar con instrumentos técnicos más actualizados y herramientas que respondan eficientemente a las realidades locales. Muchas de las lecciones aprendidas en recientes emergencias no se han convertido en medidas de aplicación práctica para los sistemas de salud. Además de que la frecuente movilidad del personal técnico de salud requiere de la existencia de planes y programas de capacitación continuos.

Nuevos materiales y nuevos programas de capacitación

En sintonia con las prioridades establecidas para los planes DIPECHO, las actividades del Proyecto pretenden contribuir a eliminar parte de estas debilidades y a promover el intercambio de experiencias y de conocimientos entre países y comunidades que comparten la misma vulnerabilidad.

Con estos antecedentes, se está trabajando en dos fases complementarias:

• primero, la producción de un set de materiales de capacitación sobre preparativos de salud para erupciones volcánicas, con varios componentes temáticos complementarios.
• segundo, una estrategia de capacitación basada en el uso de esos materiales, con dos objetivos claros: formación de formadores en el sector salud, en las principales áreas de riesgo volcánico en Ecuador y Colombia, y fortalecimiento técnico de los Comités Operativos de Emergencia (COE) ya existentes en esas mismas áreas geográficas.

Los materiales de capacitación incluyen dos módulos de características diferentes. El primero es un conjunto de cinco guías técnicas y prácticas sobre preparativos de salud, que tratan los siguientes temas: (I) salud pública y erupciones volcánicas, (II) protección de los servicios de salud, (III) evaluación de daños y necesidades, (IV) salud ambiental, y (V) estrategias de comunicación. Cada una viene acompañada de una presentación gráfica (en formato power point) para facilitar el trabajo de los instructores.

Para su diseño y desarrollo inicial se siguió un intenso proceso de recolección y análisis de información, revisión técnica de documentos, sistematización de experiencias y entrevistas personales en Colombia y Ecuador. Posteriormente se celebraron dos talleres binacionales (Ecuador-Colombia) para revisar y validar el contenido de las guías, en los que participarón más de 100 expertos de los dos países.
Este proceso de revisión (realizado durante el mes de octubre del 2004) permitió que las principales organizaciones de Ecuador y Colombia (tanto en el nivel nacional como el provincial o departamental) relacionadas con salud y desastres conozcan con detalle el Proyecto, se sientan participes en la construcción de los materiales de capacitación y se puedan, después, apropiar de los mismos porque reflejan sus necesidades y prioridades técnicas.

Las guías se usarán como material de base para preparar talleres de capacitación en Ecuador y en Colombia, primero con una estrategia para formar formadores, que después deberán multiplicar esos conocimientos en talleres dirigidos a los servicios locales de salud en los dos países. Adicionalmente, las guías estarán disponibles para todos los interesados en el tema y podrán ser utilizadas en todos los países de la región con amenazas volcánicas.

Capacitación basada en nuevas tecnologías

El segundo módulo de capacitación es un instrumento novedoso y de construcción compleja: una simulación en formato multimedia que permitirá realizar acciones de capacitación para ejercitar la toma de decisiones y la coordinación intersectorial en los comités operativos de emergencia que ya existen en las zonas de riesgo volcánico de Ecuador y Colombia.

El software de la simulación se construye a partir de un guión técnico que define el escenario posible sobre el que ocurriría las erupciones volcánicas, los actores que forman parte del COE y del COE especial de salud, sus funciones y protocolos de trabajo y las interrelaciones entre ellos.

El programa se usará en talleres de formación y permitirá la creación (o la simulación) realista de situaciones de crisis volcánicas con múltiples variables y distintos tipos de actores, que deberán adoptar decisiones y “jugar” a resolver los problemas planteados inmersos en un espacio en el que cada acción conlleva una consecuencia inmediata. El ejercicio incluye factores que evolucionan con el transcurso del tiempo. La concepción y el desarrollo de ésta simulación multimedia exige una inversión considerable, pero genera versátiles y funcionales herramientas de entrenamiento y capacitación.
Los ejercicios requerirán el uso de computadoras y el acceso complementario a Internet para buscar y analizar información técnica, aunque con una visión práctica y adaptada a las realidades y posibilidades de uso tecnológico en los países en desarrollo.

No hay soluciones mágicas sin voluntad política

Ya sabemos que, contrariamente a los terremotos, las erupciones volcánicas vienen acompañadas de signos precursores. Gracias a la multiplicación de las estaciones de observación y al perfeccionamiento de los instrumentos de medición, hoy se puede detectar el despertar de un volcán y prever su erupción unas horas, e incluso unos días antes de que se produzca. Adicionalmente, el sector salud puede desarrollar planes y programas de capacitación, contar con los mejores materiales de formación, pero al final las mejores previsiones del mundo sirven de poco si los responsables gubernamentales no están convencidos de que la verdadera reducción del riesgo empieza en la coordinación eficiente, la preparación anticipada y la ejecución de medidas de prevención y mitigación que disminuyan o eliminen la vulnerabilidad de las comunidades expuestas a riesgo volcánico.

Este y otros proyectos de duración limitada no pueden olvidar ese trabajo de convencimiento y concienciación para que la población desarrolle actividades de preparación, prevención y mitigación y exija el cumplimiento de medidas y acciones permanentes de reducción del riesgo, que permitan convivir en “paz” con los volcanes.


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